El expolítico español Alberto Carlos Rivera Díaz, ​​​conocido como Albert Rivera Díaz, y con doble cara, dijo adiós a la política  el pasado lunes día 11 de noviembre, tras el resultado tan desastroso obtenido por su partido el 10-N. 

Rivera, tuvo que adoptar tres decisiones: dimitir de su cargo como presidente del partido liberal C,s, renunciar a su acta de diputado en el Congreso y abandonar la política para regresar a su actividad profesional como abogado.  No salió ni por la puerta grande ni por la de la enfermería, lo hizo por la puerta de atrás. La peor de las puertas. Pero al menos, tuvo la decencia de irse.

La explicación pertinente de su doble cara, y dentro de la política y sobre el mundo del toro, en las siguientes líneas:

Albert, aficionado a los toros, y taurino en ciernes,  estuvo muy ligado al torero catalán Serafín Marín, teniendo incluso una relajación de amistad.  Dicha relación tras la deriva de Rivera en cuestiones y pronunciación taurina, se fue a la deriva. Marín en cierto modo se sintió engañado, y en parte se deshizo esa relación por parte de ambos.

El que fue líder de Ciudadanos, buscó votos entre el taurineo catalán, antes de entrar en el mapa político Nacional en el 2015. Previamente antes de esa fecha, Alberto Carlos Rivera, era otro y con otro discurso señalando al mundo del toro, en los medios de comunicación, radio y televisión. Sin ir más lejos, en las casetas montadas en la Feria de Abril en Barcelona, los taurinos se acercaban al partido naranja. En la Ciudad Condal, son una minoría los taurinos, pero no tan minoría. Otra cosa es la represión existente en dicha ciudad, y en Catalunya en general.

En el Parlament, el discurso de Rivera, no era ni a favor ni en contra del mundo del toro, pero sí, de respetar la libertad de ir o no, bajo decisión propia. El discurso cambia y entra en un punto detonante cuando Rivera comenta que los toros debería ser una cuestión de estado.

Albert, y su formación, cuando entran de pleno en el congreso de los diputados, afianzándose C,s como un partido de cambio en el panorama nacional, miró al mundo del toro con otros ojos. Y cierto, que el tema de la tauromaquia y de la caza, es un tema gurú en política por no perder votos. Pero la doble de cara del ya retirado político, nos hizo sembrar ciertas dudas sobre su figura y palabra como persona, y líder de un partido sin definir. Por citar otro ejemplo, en el programa de Onda Cero, Como el perro y el gato, Albert hizo la siguiente declaración. «No soy taurino, pero creo que los toros no hay ni que prohibirlos ni que subvencionarlos» La falsedad y la hipocresía, al servicio del «Ciudadano»

Durante 14 años, Albert Rivera ha sido el líder de Ciudadanos. Ahora retirado de la política y de esta manera de los focos de televisión, ¿volverá de nuevo a los ruedos? ¿Emprenderá de nuevo en un futuro otra aventura política con otra cara?

Al margen de colores, partidos o ideas políticas de cada uno, han honrado el mundo del toro, Afredo Pérez Rubalcaba. El ex vicepresidente del Gobierno y ex secretario general del PSOE, fue el encargado de negociar con representantes del mundo del toro el traslado de la Fiesta al Ministerio de Cultura. (2010) En la actualidad, El presidente de la Junta de comunidades de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page (PSOE) defiende la tauromaquia por tierra, mar y aire. De igual manera lo hace y sin esconderse, el líder de Vox, Santiago Abascal, o el alcalde de Madrid por el PP, José Luis Martínez-Almeida. Otros tantos más, aún siendo la tauromaquia un tema un tanto delicado, no se han escondido, aunque no lo hayan defendido de manera abierta y sin complejos.