En la última entrega de nuestros paseos por el campo bravo portugués, La Tierra del Toro conoció la gran riqueza genética que alberga la finca “Heredade de Torrinha” de la familia Ribeiro Telles. Y es que son tres los encastes que conviven en Coruche, más concretamente en pleno valle del Sorraia, que así es como se llama el río que pasa por esta zona del Ribatejo portugués y que precisamente es quien da el nombre al primero de los hierros que formó el ya fallecido rejoneador David Ribeiro Telles.

En el reportaje anterior ya pudimos conocer dos de las líneas ganaderas de esta casa, la de Pinto Barreiros y la de Murube, las cuales a pesar de llevarse totalmente por separado están herradas a fuego con la “JR”. Hoy viajaremos al pasado a través de la fotografía, y conoceremos muy de cerca uno de los últimos vestigios de la más pura antigua casta portuguesa.

Fue a mediados del siglo pasado, allá por 1950, cuando don David Ribeiro Telles adquirió un lote de vacas de Norberto Pedroso, quien poseía lo más antiguo de la casta portuguesa. En este caso denominó a la ganadería “Vale do Sorraia”, a cuyos animales comenzó a marcar con las iniciales “DG” de uno de los abuelos del fundador. Posteriormente se añadió algo proveniente de Santa Coloma, sangre que dotó a estos toros portugueses de una mayor corpulencia y de ese pelaje cárdeno tan característico.

Tanto los toros como las vacas madre de Vale do Sorraia son animales de gran viveza tanto en sus miradas, como en su manejo en el campo y en su comportamiento en las plazas. Son toros que se hacen respetar, que requieren su espacio y sus distancias. Y es que son toros que trasladan a los ruedos esa expresividad que puede apreciarse en sus caras, y lo hacen con actuaciones llenas de viveza y de poder.

Desgraciadamente estas actuaciones sólo pueden verse en territorio portugués, y es que los de Vale do Sorraia, únicamente han traspasado las fronteras lusas para lidiar una novillada en la torista plaza francesa de Ceret. En esa ocasión no dieron el juego que se esperaba de ellos, pero la afición espera una nueva oportunidad para estos toros, y ojalá pronto veamos esa estampa antigua salir por los chiqueros de alguna plaza de primera en España.

Fotografía: Nacho Blasco; Texto: Ricardo Fuertes