Hace apenas una semana nadie nos imaginábamos que íbamos a llegar a una situación como la que estamos viviendo. Ni en nuestras peores pesadillas podíamos pensar que en pleno 2020 un virus iba a poner en jaque al mundo entero, y que nos tocaría estar aislados en nuestras casas para evitar que el Coronavirus siga avanzando y contagiando de la manera en la que lo está haciendo.

Hoy, sábado 14 de marzo, estaríamos pendientes del sorteo de los toros de Victoriano del Río para el regreso de Roca Rey en Valencia después de haber vivido las dos ilusionantes novilladas del serial fallero. También estaríamos con los nervios a flor de piel esperando a ver que pasaría mañana en el Concurso de Recortes con los toros de Valdefresno en el coso de la Calle Xátiva, y esperando ansiosos la vuelta de Morante a esta misma plaza compartiendo cartel con el inspirado Antonio Ferrera. Estaríamos también locos por ver qué tendrían dentro los toros de Adolfo Martín reseñados para Castellón. En definitiva, estaríamos inmersos ya en la nueva temporada. Pero a principios de esta semana todo se truncó.

Al aplazamiento de las dos primeras grandes ferias del inicio de temporada, de la suspensión de las primeras fechas de la temporada venteña y con casi total seguridad de la Feria de San Isidro; y muy posiblemente del inminente aplazamiento de Feria de Abril de Sevilla hasta finales del mes de septiembre, hay que sumarle la suspensión de todos los festejos populares de marzo y abril (aunque con vistas a que éstos no se reanuden hasta el mes de julio). Hechos que sin duda van a suponer un auténtico drama para el campo bravo, al que únicamente le queda aferrarse a la esperanza de que al inicio de la estación estival, la vorágine del SARS-CoV-2 haya cesado y puedan darse todos los festejos que se han visto obligados a suspenderse. Y es que la tauromaquia es uno de los sectores que más afectados pueden verse por el Coronavirus, por el hecho de que sin festejos, los toros se van a quedar en el campo. Muchos de los cuales, cuando los festejos puedan celebrarse ya habrán cumplido los seis años, y no podrán lidiarse.

En otra situación, estos toros irían a parar a las calles de muchos pueblos de nuestro país, pero por desgracia éstos tampoco podrán dar toros hasta verano y por lo tanto, el número de festejos populares se reducirá considerablemente, sin poder acoger a todos estos astados. La Unión de Criadores de Toros de Lidia estima que, si no se dan festejos hasta el mes de junio, más de mil toros se quedarán en el campo, lo que supondrá una auténtica catástrofe tanto ecológica como económica para nuestros ganaderos.

Llegan momentos muy difíciles y muy duros para el mundo del toro y necesitamos más que nunca la unión de todos, pero sin ninguna duda, lo superaremos.

Ricardo Fuertes.