El 18 de mayo de 1994, Julio Aparicio derribó la puerta grande de la plaza de toros de Las Ventas. «Cañego» de Acurrucén, (quinto de la tarde) fue el toro con el que cinceló la obra y al cual le cortó las dos orejas tras una faena cargada de magia y embrujo. Simplemente abandonó el cuerpo y toreó con el alma.

Julio, no olvidará el día de su confirmación de alternativa, (ya han pasado 26 años). Nosotros, tampoco la olvidaremos.

Su padrino de alternativa Ortega Cano, y el testigo Jesulín de Ubrique, quedaron eclipsados tras una extraordinaria e inspiradísima faena de muleta del confirmante.