El 18 de mayo de 1993, «El Madrileño» tocó el cielo en la plaza de toros de Las Ventas, aunque salió por la puerta de la enfermería. Dos polos opuestos, ¿Verdad? Tocar el cielo en una misma tarde, y al mismo tiempo salir por donde no desearía salir ningún torero.

Jesús Pérez Gallego, en ese momento un joven novillero, ya llegaba al ciclo isidril de ese año con cierto run run, pues en el año anterior, en 1992, abrió la puerta grande de la Monumental. Ese era su día, el 18 de mayo de 1993, para confirmar que las cosas no son casualidad, Y lo hizo, lo confirmó, aunque sin trofeos en la mano. Un buen novillo de la ganadería buena Buenavista. “Descorchado” le brindó la oportunidad de cincelar y esculpir una obra de arte en el círculo mágico de la plaza de toros de Las Ventas. Planta erguida, naturales con la zurda que aún perduran en el tiempo, y sobre todo, pocas dudas. Pero tras la obra, y con una faena encaminada a las 2 orejas, pues los tendidos estaban al rojo vivo, tocaba el momento de la suerte suprema. En el primer encuentro, el novillo le caló y tras darle muerte en el segundo intento, tuvo que pasar a la enfermería. (Cornada de pronostico grave)

La petición, fue mayoritaria y con muchísima fuerza. No cabía duda, era de oreja, pero oreja de peso. Quizá de dos. (Siempre nos quedaremos con la duda, pues el presidente y bajo la petición mayoritaria del primer trofeo, no la concedió)

Tras terminar el festejo, se produjo la mayor alteración de orden público jamas vista en la  plaza de toros de Las Ventas, el respetable, cargó enfurecidamente contra Pedro Antonio Navas, el presidente que en ese momento suplía al presidente Luis Espada. Pedro Antonio Navas, fue la primera y última vez en subir al palco, pues fue destituido.