«Nadie encuentra su camino, sin haberse perdido varias veces», era una de las muchas frases que identificaba al torero vasco Iván Fandiño. Lucha, pundonor, y amor propio caracterizaban y daban identidad al León de Orduña. O por ejemplo, «El dolor es temporal, el orgullo y el honor son para siempre»

Maldito 17 de junio de 2017. Demasiado pronto Iván, demasiado pronto. Tres años después, todavía el recuerdo tuyo sigue intacto. Esa mirada afilada y desafiante, sabiendo las consecuencias de jugarse la vida cada tarde que trenzabas el paseíllo. Esa rebeldía propia que puso en un momento dado en una tesitura difícil al dichoso sistema. Pero «Provechito», un toro de Baltasar Ibán, te arrebató la vida en Aire Sur L’Adour.

Nadie nos lo podíamos creer, ni nos lo queríamos creer, cuando 11 meses antes, Víctor Barrio perdió la vida en Teruel. Todo demasiado pronto, (Una muerte muy seguida de la otra) cuando hacía años, no fallecía un torero en el ruedo. El último antes de Víctor Barrio, fue El Yiyo el 30 de agosto de 1985. No dábamos crédito a las fatídicas noticias que venían del país vecino, Francia. Todo parecía mentira, cuando la muerte te asaltó por sorpresa con un toro que no era tuyo. Pero desde arriba, estoy seguro que no le guardaras rencor a la situación. Sabías de sobra las consecuencias de enfundarte cada tarde en el chispeante y de cruzar esa línea roja dando el pecho, y ofreciendo la vena femoral al servicio del aficionado. Pero Iván, esa tarde, la suerte por desgracia, no te sonrió, y «Provechito» te pudo arrebatar la vida, pero no la gloria, ni el recuerdo tuyo que permanece intacto en nuestras retinas.

En resumidas cuentas y donde habría cabida para muchos nombres, pero de «Risueño» de Navalrosal, a «Provechito» de Baltasar Ibán. De pelotari a torero, de promesa o torero revelación, al «No hay billetes» en Las Ventas, o haciendo historia el Domingo de Resurrección el 29 de marzo de 2015 lidiando 6 toros en solitario de diferentes ganaderías en dicha plaza. Escribiste una historia indestructible.

Les dejamos con un vídeo homenaje del programa Paisaje Herradero, que define perfectamente la personalidad y forma de pensar de Iván Fandiño.