Madrid, la de todos, la ciudad que nunca duerme. La del Oso y el Madroño, la del Atleti, el Rayo Vallecano y el Real Madrid. El Madrid de la Casa de Campo, Museo Nacional del Prado, la Puerta de Toledo, su Puerta de Alcalá, el Real Jardín Botánico o Plaza Mayor. La ciudad castiza de chulapos y clavel. La ciudad con más mescolanza de culturas de España. Madrid, la de las tascas con solera, la de los barrios humildes, clases medias y altas. Madrid y su kilómetro cero y punto de partida para cualquier destino, y punto de entrada para todos los españoles venidos de otras provincias. Pero Madrid, la del aficionado y la del público de masas, congregaba hoy en la misma puerta grande de su Monumental plaza de Las Ventas, un paseo sin precedentes, en defensa del sector taurino. Y efectivamente, en su misma puerta grande, empezaba dicho paseo con un manifiesto reivindicativo leído por el periodista David Casas, y donde posteriormente tomó el testigo, Carlos Ruíz Villasuso.

Madrid, donde siempre hay un lugar para el ocio, la diversión, o el descanso, congregaba en el día de hoy en su paseo en defensa del sector taurino, aficionados de todos los rincones de la geografía española y profesionales de dicho sector. David Luguillano, Miguel Abellán, Leonardo Hernández, José Pedro Prados El Fundi, Alberto Durán o Toñete, por citar alguno de los muchos presentes en un paseo sin precedentes. No han faltado tampoco los aficionados al festejo popular, los amantes del toro en la calle que también se juegan la vida por todo, y al mismo tiempo por nada. Políticos, tampoco faltaron. Hoy, todos estaban bajo el mismo nexo. La tauromaquia es cultura. Aquí no sobra nadie cuando el lazo de unión, es la fiesta de los toros. (En todas sus variantes) Un movimiento de marea humana, partía desde la puerta grande de Las Ventas, y terminaba en ese mismo punto.

Pero los del mundo del toro, profesionales y aficionados, somos de otra pasta. O quizá de otra conciencia. Para manifestarse, o perdonen, para manifestamos, lo hacemos de forma pacífica. Sin insultos, sin estridencias, y sobre todo, sin tener necesidad de romper el mobiliario urbano. Simplemente y de forma honesta, sin altercados de orden público, reivindicamos igualdad, y decimos alto y claro, #LaCulturaNoSeCensura