Castilla-La Mancha, con sus festejos taurinos, va tirando del carro en esta temporada tan sumamente atípica. Tres toreros de la tierra, Cristian Escribano, Gómez del Pilar y Raúl Rivera, junto con la empresa Jucar Toros pusieron en el mapa taurino la localidad de Esquivias (Toledo) en este 2020, y tras trenzar el paseíllo, se guardó un minuto de silencio en memoria de los fallecidos por coronavirus. La plaza estalló en una clamorosa ovación con las emociones a flor de piel. Tras casi dos horas y media de festejo, la terna abrió la puerta grande, pero no pudieron salir a hombros por normativa para evitar que la gente salte al ruedo, y en consecuencia respetar la distancia de seguridad.

El primero, un tío de plaza de primera, fue recibido por escribano con una larga en el tercio y prosiguió toreando a la verónica rodillas en tierra. Tras el puyazo, el cinqueño mostró fijeza en banderillas. El torero residente en Esquivias, brindó al cielo para acto seguido estructurar una faena de corte clásico. Por el derecho el toro tuvo profundidad y nobleza al meter la cara. Por el izquierdo, sin ser malo, tuvo menos recorrido. El torero, con ganas de levantar de nuevo la faena, volvió al pitón derecho, donde afloraron de nuevo las ovaciones en cada tanda. Cerró la obra con ayudados por bajo con cierta dosis de torería y firmó la misma con una estocada algo trasera tras atracarse de toro.

El cuarto de la tarde, salió de chiqueros desentendido de todo lo que acontecía al rededor. Acto seguido Escribano lo recibió por cordobinas. Su pelea en el caballo, tampoco dio buen augurio. Agarrado al suelo durante el tercio de banderillas, ya cantó lo que llevaba dentro. Manso, pero con toda la fuerza guardada. Una papeleta para Escribano. El torero, en esta ocasión brindó al respetable. Jugaba en su casa, su plaza. Cristian, tiró del toro, y le hizo embestir. En resumidas cuentas, lo convenció y lo metió en el canasto por ambos pitones. Escribano estuvo firme con un toro sin transmisión. Faena para aquellos que saben lo que es tener que sacar agua de un pozo seco, y sin eco ni repercusión para el público, pero con matices para el aficionado. En el último tramo de la faena y metido entre los pitones, el respetable respondió con una ovación. No era fácil, y con este mostró el buen momento que atraviesa siendo su primera corrida de la temporada. Estocada caída pero efectiva.

Gómez del Pilar no escatimó en clavar las rodillas en el suelo para recibir al primero de su lote a porta gayola. En el centro le recetó media docena de verónicas. Este segundo, cuatreño, con algo de menos plaza, nada más vio al caballo, se le vino de largo. El toro, tras el puyazo y en el transcurso del tercio de banderillas, aún estaba sin definir. Todo quedaba en manos de Noé. El torero, tras un inicio de rodillas para captar la atención del respetable, cogió la franela con la zurda, y tuvo que tirar del toro para poder conseguir ligar los muletazos. De embestida noble, el de Virgen María, no eras tonto y sabía donde estaba el torero, pero Del Pilar lo acabó convenciendo por el pitón izquierdo. Con la diestra, acortó distancias, y jugó con las cercanías metiéndose entre los pitones (El toro ya perdió motor) Dos circulares y un matinete, terminaron de calentar los tendidos. Pinchazo y algo más de media estocada.

El quinto, un tío con caja aunque abrochado de pitones, fue ovacionado de salida. Del Pilar, lo recibió con gusto al hilo de las tablas toreando por verónicas. Tras el encuentro con el caballo, y durante el tercio de banderillas, el toro quedó en tierra de nadie. Osea, sin definir de cara al último tercio. Del Pilar, brindó al respetable, quedando ya todo en sus manos. El de Virgen María andaba en el límite. Embestidas cortas, sin fuelle, y sin interés para el respetable por la ausencia de casta. La media altura fue la receta efectiva que le recetó el torero para tenerlo en pie, y en consecuencia, el animal soltaba la cara. Gómez del Pilar, estuvo astuto, y no forzó en ningún momento al toro para que no cayese al suelo y poder torear con la zurda, aunque los muletazos fuesen de uno en uno. La voluntad del torero estuvo por encima del toro, y al servicio del aficionado. Metido entre los pitones, cerró una faena basada en el mérito al intentar sacar agua de un pozo seco. Estocada.

Rivera recibió al tercero de la tarde con una larga cambiada en el tercio para acabar recentado media docena de verónicas. Raúl, voluntarioso, y el menos placeado, intentó el quite por zapopinas, aunque fallido. El mismo torero pareó al de Virgen María, y en el último par al violín, puso al respetable en pie. Este tercero tenía más carbón y así lo mostró en la muleta de Rivera. Por el pitón derecho, el toro quería comerse la muleta aunque en ocasiones soltaba algo la cara. El torero, firme en todo momento ante las arrancadas del animal. Por el pitón izquierdo el toro presentó la dificultad de quedarse en la cadera. De nuevo por el derecho, el cuatreño ya bajó un poco las revoluciones de su embestida. El desenlace de la faena concluyó con morisquetas y tras perfilarse le recetó una estocada entera un pelín trasera pero efectiva.

El sexto, también un tío y con las puntas mirando al cielo, fue recibido de manera voluntariosa por Rivera, menos placeado este último. Pero no escatimó en poner toda la carne en el asador. No hay excusas. Tras el encuentro con el caballo, el torero protagonizó el tercio de banderillas, con espectacularidad y brillantez, haciendo eclosionar los tendidos. Raúl entendió bien al de Virgen María y estuvo con más sitio y acoplado que con el primero de su lote. Firmó naturales y derechazos por ambos pitones, y sintió el toreo creyendo en su propia obra. El toro, en ocasiones quedándose corto, colaboró en la estructura de la faena. De corte clásico. Terminó con la diestra metiéndose entre los pitones. Pinchazo y estocada.

FICHA DEL FESTEJO

Plaza de toros de Esquivias. Media plaza. Toros de Virgen María. Al primero de la tarde, un toro serio cinqueño, le premiaron con la vuelta al ruedo, quizá algo excesiva. La corrida, manejable en líneas generales para el torero pero muy desigual de presentación. El más flojo, el quinto de la tarde.

Cristian Escribano. Dos orejas y una oreja

Gómez del Pilar. Oreja y dos orejas

Raúl Rivera. Dos orejas