La divisa toledana que en su día puso en todo lo alto el gran Paco Medina (Descendiente directa de Juan Pedro Domecq) , y ganadería de preferencia por las figuras del toreo pero con el equilibrio perfecto para torero y aficionado, fue en picado al cambiar de manos. ¿Por qué? El campo y la selección, es clave, y Medina tenía unos criterios, y Fidel otros. El cambio de criterios, fue la decadencia de la ganadería creada por Paco.

Por desgracia, tras ir en picado El Ventorrillo, y dejar de demandarla las figuras, fue desapareciendo del circuito de las grandes ferias. Y cuando no hay demanda, el producto, evidentemente, no tiene salida. Al no tener salida, vienen las pérdidas económicas, y remontar una ganadería, no es cuestión de un cuarto de hora. Es cuestión de pruebas, paciencia y dinero. El resultado se ve al cabo de los años.

Haciendo un poco de memoria, en 2005, Paco vendió la finca y hierro a San Román. Lo cosechado por Paco, duro en buen estado hasta el 2010. Mientras tanto, las manos de Fidel, ya se notaron en 2011. Los toros que se lidiaban en las grandes ferias, no daban ni por asomo el resultado esperado, y en consecuencia, la demanda fue decreciendo hasta desaparecer prácticamente de las grandes ferias. Por citar un claro ejemplo, «Cervato» lidiado por Alejandro Talavante en la Feria de San Isidro de 2011, era producto de Medina, aunque ya la ganadería estuviese en manos de Fidel.

Claro, ahora con el coronavirus, y  con esta temporada tan sumamente atípica con tanta reducción de festejos, o tienes un buen bolsillo, o mejor dicho buena cartera para soportar los gastos pero no ingresos al no vender, o bien tomas la decisión dura, pero al mismo tiempo acertada de Fidel. Dura por tener que deshacerte de una ganadería que en su día gozó de lidiar magníficos toros en ferias importantes, pero acertada, al ver que cuando la cosa no funciona, aunque sea drástica la decisión, es mejor cortar por lo sano. Las cosas cuando funcionan, mejor no tocarlas.