La temporada en España y concretamente en Castilla-La Mancha, sigue su curso. En la Torre de Esteban Hambrán, trenzaron el paseíllo Javier Castaño, con un poso de madurez que da el paso del tiempo, y evidentemente los años junto con la experiencia, Gómez del Pilar, y Jesús Enrique Colombo, este último con ganas de hacerse un hueco en el escalafón superior. Pero Noé, el torero toledano, a parte de gatos en el estómago, tiene mimbres, valor, y la moneda en la mano. Su paso por Ávila, su excepcional tarde el pasado 21 de agosto en Esquivias, y la tarde de hoy, (Tres orejas y puerta grande simbólica) ratifican el buen momento que atraviesa. Esta temporada, tiene el sitio, el valor, y la moneda de cara en la mano. La puerta grande de Colombo, ni le da resta ni le suma. Simplemente un regalo.

El primero, muy suelto de salida, ya manifestó en el saludo capotero de Castaño que no estaba sobrado de fuerzas. Tras el encuentro con el caballo, la impecable brega de Marco Galán enseñando el pitón derecho del toro, marcó cual sería el devenir de la faena de muleta. Tras parear, Joao Pereira y Fernando Sánchez, saludaron tras la ovación del respetable. Javier estructuró una faena basada en la suavidad y medias alturas sin someter en demasía al toro. Los mejores pasajes pero sin levantar vuelo, fueron con la diestra. El poso de madurez del torero se nota, y por el izquierdo, también firmó algún que otro natural pero sin mantener un ritmo constante. Media estocada y varios golpes de descabello.

El cuarto de la tarde, con más presencia, ya salió manifestando su escasez de fuerzas. El encuentro con el caballo, ya le dejó prácticamente fuera de juego. De nuevo en la brega Marco Galán, y con los palos Pereira y Sánchez, brillaron con luz propia. El toro, entraba y salía de la muleta sin más, y soltando la cara. Castaño, lo tuvo que poner todo. Con los vuelos por delante de la muleta con la diestra, consiguió meter al toro en el canasto entre un «quiero y no puedo» Por el izquierdo, las medias arrancadas no permitieron el lucimiento del torero. Misión casi imposible, o imposible para llegar al tendido, aunque el buen hacer de Castaño, quedó en el ruedo. Quizá un defecto en la vista del toro, hizo más difícil la labor. Pinchazo, estocada tendida y varios golpes de descabello.

Del Pilar no escatimó en saludar al primero de su lote con una larga cambiada desde el tercio, para acto seguido recetarle media docena de verónicas. Este segundo con más carbón, derribó al caballo en el primer encuentro. Tras un tercio de banderillas un tanto desordenado, el torero pidió el cambio de tercio con dos pares. Noé, está en buen momento, y lo tiene en la mano. Del Pilar, estructuró una faena de corte clásico, comenzando la misma en el hilo de las tablas. Calibrar las distancias y la suavidad al citar con la diestra, fueron la clave para enardecer los tendidos. Con la zurda, y con las zapatillas clavadas en el suelo y dejándole la muleta puesta, firmó los mejores pasajes de la faena llegando con clarividencia al tendido. El de El Cubo de noble condición, con un poco más de fuelle, hubiera sido de lío. Noé cerró la faena entre los pitones haciendo alarde de valor. Estocada casi entera y un poco caída.

Del Pilar con el quinto, fue ganando terreno en el saludo capotero por verónicas. Por cierto, ovacionado de salida por ser bastante ofensivo por delante. Este en el caballo, mostró más poder (Toro ideal para el despliegue de la artillería pesada del torero toledano) Los dos pares de Ángel Otero, pusieron al respetable en pie y saludó montera en mano. Noé no pudo ni brindar al respetable, pues el toro sé arrancó y no le quedó otra que soplarle una tanda de naturales. La faena, tuvo la arquitectura del toreo clásico, y con ,la diestra, Del Pilar le supo dar tiempo, la distancia adecuada, y la suavidad precisa para formar un lío y atemperar el punto de genio del toro. Con la zurda, y siempre dando el medio pecho, Del Pilar buscó siempre el pitón contrario, (Parecía que estaba en Madrid) Toreando en redondo, el toro le pegó una voltereta aparentemente sin consecuencias y le buscó en el suelo. Al filo de la navaja siempre el torero, pero con cabeza fría, terminó la faena al natural, cortando la respiración al respetable.

Colombo no titubeó en erguir la planta en el saludo capotero por verónicas al primero de su lote. Tras un breve encuentro con el caballo, el de El Cubo ya manifestó que no estaba sobrado de fuerzas. El torero protagonizó el tercio de banderillas con total soltura y brillantez. Agradó al respetable y eso ya era el enlace para el tercio de muleta. El brindis, fue al maestro Espartaco, que estaba sentado en el tendido. Jesús Enrique ente un toro con mal estilo y agarrado al piso, lo intentó por ambos pitones. Con la diestra, le medio metió en la muleta. Al toro le costaba entrar. Con la zurda, naranjas de la china. Cerró la faena metido literalmente entre los pitones. Estocada

Tras la salida del sexto, el respetable aún seguía eclipsado tras lo sucedido en el quinto. Colombo, variado con el capote, no captó la atención del público. El último de la tarde, ya manifestó en el caballo su condición. Jesús Enrique, pareó con soltura y facilidad llegando al tendido. Tras brindar la muerte del sexto y último, Colombo lo intentó por ambos pitones, pero el toro, cadente de emoción hizo que la faena no cogiese vuelo. Y más, tras lo acontecido en el quinto. Muchos enganchones toreando con la zurda, y con la diestra sin cogerle el poco ritmo al toro. Estocada

Ficha del festejo:

Plaza de toros de La Torre de Esteban Hambrán. Toros de El Cubo desiguales de presentación y de juego desigual, teniendo más picante y emoción, a parte de presencia, el quinto.

Javier Castaño. Ovación con saludos y silencio

Gómez del Pilar. Oreja y dos orejas

Jesús Enrique Colombo. Oreja y oreja