Intratable, incontestable en las cuatro de las cuatro corridas toreadas, y sumando un total de diez de orejas. Gómez del Pilar, en esta temporada tan sumamente atípica, es sin duda alguna, el torero revelación Ojo, y esto no es fruto de la casualidad. El maestro Antoñete en un programa de radio dijo en una ocasión cuando Noé era novillero, «Este se hace rico toreando» De momento, está en el camino. Ojo, Galdós pide paso, y toreando bien, de verdad. Así lo demostró con el sexto y último, bravo en el último tercio al cual indultó.

El primero de la tarde entró en el saludo capotero de Eugenio de Mora, echando las manos por delante. El moracho, lo cambió con un solo puyazo al ver que no le sobraban las fuerzas. En banderillas, las virtudes del toro, fueron la fijeza y prontitud. El veterano de la terna, cinceló una faena con ese punto de poso que otorgan los años. Con la diestra, le sopló un par de tandas llegando al respetable. Por el pitón izquierdo, el de Mayalde quería y no podía, pero aún así, Eugenio llegó al tendido. Cerró con ayudados por bajo pero los dos pinchazos que precedieron a la estocada casi entera, le privaron de un posible trofeo.

El cuarto, con leña por delante para pasar un invierno, también fue ovacionado de salida. El de Mora de Toledo, lo saludó con clasicismo por verónicas. Tras ser picado de malas maneras, en banderillas el toro estaba aún por definir, quedando todo en manos del torero. Eugenio lo intentó por ambos pitones, y en ciertos momentos, el moracho firmó buenos naturales con mano baja, y no escatimó en esfuerzos y la faena navegó entre dos aguas. Al de Mayalde le costaba pasar. Estocada tirándose de verdad, pero trasera.

El segundo, con mucha leña por delante, fue fuertemente ovacionado de salida. Del Pilar, salió con toda la artillería pesada y lo lo recibió con una larga cambiada desde el tercio, para acto seguido soplarle media docena de verónicas. Noé lo dejó crudo, con un solo puyazo (Ojo, toro de plaza de primera), y tras el tercio de banderillas, con la moneda en la mano, la tiró al aire. Del Pilar en los primeros compases de la faena con la diestra, llegó de manera considerable al respetable. Esta en un momento intratable. Con la zurda, dando el pecho y toreando de verdad, y al mismo tiempo con clasicismo, armó el lío ligando tandas llenas de emoción y los tendidos clamaron la actuación del torero. Sin dudas, con la mente despejada, puso al respetable en pie. El bueno y encastado de Mayalde, fue propicio para la obra del torero de Cedillo del Condado, que cerró la faena con una seria de manoletinas y puso la firma con una estocada en todo lo alto. Vuelta al ruedo al toro.

El quinto, salió sin celo y desentendido en el saludo capotero de Gómez del Pilar. El torero, al llevar al toro al caballo, se le venía cruzado y al pecho. El ¡Uy! y el ¡Ay! fueron la expresión en los tendidos. Tras el tercio de varas, en banderillas, el de Mayalde quería cazar. La papeleta y al mismo tiempo la moneda, la tenía Noé de cara al último tercio. El quinto, lo brindó el torero a la banda de música. Bonito detalle. Con doblones por bajo, inició la faena el torero pudiendo y sometiendo al toro, y al mismo tiempo poniendo al respetable en pie. ¡No hay quien le tosa al torero de Cedillo! Con la muleta, estructuró una faena basada en el valor, siempre dando el pecho y toreando muy de verdad por ambos pitones. Por el derecho, le formó un gazpacho al toro, pero por el izquierdo y al natural, los tendidos eran lumbre pura clamando la labor del torero. Estocada y golpe de descabello.

Galdós no encontró acople en el saludo capotero por verónicas con tercero de la tarde. Tras un tercio de varas y banderillas un tanto desordenado, todo quedaba en manos del torero peruano. Tras brindar al respetable, Joaquín puso toda la carne en el asador con un toro agarrado al suelo y lo intentó por ambos pitones. Voluntad de agradar no le faltó al torero, pero la faena no cogió vuelo. Pinchazo y estocada casi entera.

El sexto, no tuvo buen tranco de salida, pero tras el encuentro con el caballo y el tercio de banderillas, y quedando todo en manos del torero peruano y su buen trato, el toro mejoró, o mejor dicho, mostró sus virtudes en la muleta. Un toro encastado y con trasmisión. Galdós con la derecha formó un lío gordo poniendo al respetable en pie, pero toreando de verdad, sin vender humo. El de Mayalde tampoco era fácil. (Algo  Con la zurda en la mano, el peruano también firmó buenos naturales. Le dio sitio y corrió la mano. Gadós también viene pidiendo paso. De nuevo con la diestra y vaciándose, llegó de nuevo al tendido para rematar la obra. Un cambio de mano, fue el punto álgido y cerró la faena doblándose por bajo. Ojo, el toro a más, en cada tanda y sin abrir la boca. El hocico por el suelo, humillando, y con fijeza por los ambos pitones. Joaquín dio una dimensión de torero en plenitud, y con la mente despejada. Los mimbres también son buenos y para hacer un buen cesto.

FICHA DEL FESTEJO:

Plaza de toros de Valdepeñas 50% de aforo según normativa. Toros de Conde de Mayalde

Eugenio de Mora. Palmas y oreja

Gómez del Pilar. Dos orejas y oreja

Joaquín Galdós. Palmas y dos orejas y rabo simbólicos tras indulto