Día soleado, en este Día la Hispanidad tan atípico en Toledo, bajo el cielo despejado pero con cromática otoñal en el Coso de Mendigorría. Y tras trenzar el paseíllo desmonterados, «Calita» Fortes y Tomás Rufo, precedió un minuto de silencio por las victimas del coronavirus. El Himno Nacional, rompió el silencio guardado por el respetable acompañado por una clamorosa ovación. El contenido del resto de la tarde, en las siguientes líneas. De previo adelanto, el titular. «Golpe de autoridad de Tomás Rufo, en el Coso de Mendigorría».

El primero de la tarde, de octubre de 2014, fue recibido por verónicas acompañadas con el cuerpo. Llevó al toro al paso por chicuelinas, y tras el puyazo, mostró nobleza y bondad en el tercio de banderillas pero con ausencia de carbón. «Calita» brindo al respetable. El torero inició y cinceló la obra con la diestra sin someter al toro, pues al natural mostró peor condición quedándose más corto. «Fogonazo» casi ni podía con sus pestañas. (Ausencia de casta) Terminó metiéndose entre los pitones e invadiendo los terrenos del animal para terminar de calentar los tendidos. Pinchazo hondo sin soltar cayendo la espada baja.

El cuarto de la tarde, no mostró malas virtudes, y así lo evidenció en el saludo capotero de «Calita» y posteriormente en los tercios de varas y banderillas, quedando todo en manos del torero de cara al último tercio. El torero, tuvo en suerte un toro con repetición, y con la virtud de meter la cara y profundidad en sus embestidas. «Calita» le pegó fiesta por la diestra, pero le falto más gobierno. Justo en el ecuador de la faena y al coger la zurda, el toro de manera sorprendente cantó la gallina y buscó el abrigo de las tablas. Ahí mismo, tuvo que poner el broche a una faena no rematada por la condición del animal al rajarse. Estocada un tanto desprendida.

«Acosado» segundo de la tarde y engatillado de pitones, fue ovacionado de salida. Este de Alcurrucén, fue echando las manos por delante en el saludo capotero de Fortes. Tras el encuentro con el caballo, la ausencia de fuerzas y de casta, era más que evidente. En banderillas, no cabía menor duda de que el toro no daría el juego deseado en último tercio. Saúl quiso y no pudo.  El toro o bien perdía las manos, o bien no tenía recorrido en el muletazo. Labor de enfermero de querer sostener al toro en pie, pero de embestida informal. Algún natural le sopló con buen aire, pero sin poder redondear las tandas con la zurda. Estocada.

El quinto, tuvo mal estilo en el saludo capotero de Fortes. La falta de fuerzas del toro, ya quedó de manifiesto en el encuentro con el caballo. En banderillas, la tónica fue la misma, pero sin malicia. Las manos de José Antonio Carretero, hicieron ver al torero malagueño las virtudes del toro. Fortes, con mucha suavidad en sus muñecas, estructuró una faena basada en el sentido del temple, y en consecuencia, los toques suaves. Pero faltó lo primordial, la casta. Y sin casta, el toreo clásico de Saúl, no terminó de calar en los tendidos. Las tandas por la diestra y al natural, fueron pulcras, y agradecidas por el respetable, pero sin ese eco necesario por la condición del toro. Puso el punto y final al hilo de las tablas y metido entre los pitones, pero sin aspavientos. Estocada.

«Toledano» Un novillo de El Cortijillo de bajo hechuras y cómodo de cara, fue envuelto por el capote del novillero toledano, en el saludo por verónicas. Le tapó la envestida informal de salida de este que hacía tercero de la tarde. Tras el paso por el caballo y el tercio de banderillas, el utrero no mostró mal aire. Tomás, brindó al cielo y acto seguido inició la faena con la diestra con las rodillas clavadas en el suelo. Rufo, aún siendo su segunda novillada del año, (La primera fue en Olivenza) lo sigue teniendo en la mano, y siguió la estela de la temporada pasada. Al novillo le pegó fiesta por ambos pitones, aunque tuvo más repercusión con la diestra. Las buenas formas, y el saber calibrar los tiempos entre tanda y tanda, fueron la clave y el secreto de la faena. De ahí, el rugido en los tendidos ante una estructura tan sólida de faena. Cerró la faena metido entre los pitones y con ayudados por bajo, terminado de poner la olla en ebullición. Estocada.

El sexto, salió echando las manos por delante en el saludo capotero del novillero de Pepino. En el puyazo, certero, el novillo pareció más atemperado, y en banderillas, su embestida fue franca. El comportamiento de los toros, en este caso novillo, es muy cambiante. Y el comportamiento cambiante, fue la connotación en el último tercio por parte del novillo de El Cortijillo. Tomás lo trató con suavidad en los primeros compases de la faena, para intentar encelarle en la muleta, y no violentar su embestida. Con la zurda, la de los billetes, Rufo fue todo entrega, todo lo contrario que el novillo, y todo quedó en un querer y no poder. Cerró la faena haciendo alarde de valentía y pundonor al hilo de las tablas. Media estocada y golpe de descabello.

FICHA DEL FESTEJO:

Plaza de toros de Toledo. 50% de aforo según normativa. Toros de Alcurrucén y novillos de El Cortijillo de juego desigual pero mansos en líneas generales, excepto el tercero, novillo de El Cortijillo.

«Calita» Silencio oreja.

Fortes. Oreja en ambos

Tomás Rufo. Dos orejas y ovación