Es sabido en el boxeo, que de tocar la lona con cualquier otra parte del cuerpo que no sean los pies, será contabilizado como una caída, ejecutándose el correspondiente conteo. Así está ahora el sector taurino (Y otros sectores) tras un año para el olvido golpeado por un rival invisible. El COVID-19. Pero ahora, la cosa está más complicada, tras anunciar Pedro Sánchez en el día de hoy, domingo 25 de octubre del 2020, un nuevo estado de alarma por 15 días, prorrogable gasta el 9 de mayo del 2021.  Ahora España, está entre dos aguas. Economía vs sanidad.

La situación y el término medio es difícil en momentos de tanta inseguridad y de dudas. El Gobierno de coalición, tampoco está siendo eficaz en las medidas para combatir la pandemia y nos deja un mar de dudas en todo. O bien la economía, (Y en España ya está muy tocada) o bien la sanidad. Los hospitales según la provincia, están de nuevo saturados. Pero…¿Cómo puede afectar el nuevo estado de alarma y su toque de queda al sector taurino de cara al 2021?

En primer lugar, de seguir las distancias de seguridad, los festejos populares, encierros o sueltas de reses en las plazas, caerán. Por ejemplo las sueltas de toros por la festividad de San Marcos en Arroyo de Ojanco o Beas de Segura en Jaén en el mes de abril, estarían afectadas por el estado de alarma. Por otro lado, la celebración de las primeras ferias taurinas, hasta antes del mes del día 9 mayo, en teoría podrían celebrarse con un aforo limitado, pero sólo podrían acudir los residentes de dicha comunidad autónoma. Por ejemplo, de celebrarse la Feria de Fallas en Valencia, sólo podrían acudir los residentes en dicha comunidad. Los residentes en Albacete, aún estando cerca de Valencia, no podrían acudir al ser Albacete, una provincia de Castilla-La Mancha. O bien, de celebrarse la Feria del Milagro en Illescas, (Toledo) en el mes de marzo, los residentes en Madrid, no podrían ir. Aunque Illescas y muchas poblaciones de la zona sur de Madrid, estén separadas por no más de 10 kilómetros. Esta no deja de ser otra barrera más, y otro palo entre las ruedas para el sector taurino. Y siempre hablando en el mejor de los casos, de que las primeras ferias del año, puedan ver la luz verde. El próximo 2021, no será mejor.

Ahora bien, el sector está tocado, pero no hundido. Es tiempo de reinventarse y de hablar. De tenderse puentes. De arrimar el hombro. Pues desgraciadamente, el principio del fin, parece estar más cerca que nunca, y acelerado por el coronavirus. Dos temporadas con una reducción tan estrepitosa de festejos taurinos, sería la verdadera puntilla de la cabaña brava. Trabajo queda por delante.

Evidentemente, la situación es muy difícil para todos los sectores. La economía cae en picado y sin frenos, pero desgraciadamente, los golpes más bajos y difíciles de encajar, van para un sector, nada protigido y mucho menos defendido por el Gobierno de coalición. PSOE y Unidas Podemos. Todo es echar leña al fuego, en vez de sofocarlo.