Cuando quedan menos de dos meses para despedir el año y con la temporada más atípica jamás vista sin finalizar oficialmente, (Aún quedan algunos festejos de la ‘Gira de Reconstrucción’) muchos nos preguntamos cual será el devenir de la temporada 2021. Todo un enigma por resolver.

Pero de lo que nos deberíamos dar cuenta, prensa, y empresarios, es que la temporada de una manera u otra, la han sacado adelante toreros que sin tener la etiqueta de figura, gozan de cartel y carisma entre los aficionados, matando corridas que se han salido fuera de la línea del encaste Domecq. Este año, ni El Juli, ni Manzanares, ni Perera o Roca Rey, han sido los pilares fundamentales de la temporada. El único en tirar del carro y siendo el más veterano por sus años de alternativa y con 16 corridas a las espaldas en ésta temporada, es Enrique Ponce. Pero el de Chiva, ya más temprano que tarde, tendrá que retirarse. Por otro lado, Morante, mata las corridas que quiere, y está en su mundo; y de agradecer cuando el de La Puebla está acartelado y destapa el tarro de las esencias. Otra de las figuras que tenía pensado reaparecer y al final no fue así, es Alejandro Talavante. ¿Y? Pues ahí está la prueba, Daniel Luque, Emilio de Justo, Curro Díaz, Gómez del Pilar, Miguel Tendero, Cristian Escribano, Diego Carretero, Joaquín Galdós, Fortes, Calita, David de Miranda, Juan Ortega, Pablo Aguado o Morenito de Aranda por citar algunos, han dejado su sello, y muchos vienen pidiendo paso con el acelerador pisado hasta el fondo y queriendo adelantar por la derecha.

Pero yendo al grano, en una temporada tan caótica marcada por la pandemia del coronavirus, tendría que servir para hacer una gran reflexión de cual es la situación actual del toreo y ante eso, tomar medidas contundentes, principalmente en los despachos. No puede ser siempre la misma canción, cantada en diferentes escenarios. La cartelería siempre tan repetida siendo feria tras feria y año tras año una un clon de la otra, debería de ser historia. Esto aplicable también con las ganaderías. El encaste predominante en todas las ferias, no puede o no debe de ser siempre Domecq. Saltillo, Santa Coloma, Albaserrada, Atanasio o Núñez por citar algunos, no pueden ser simplemente una cosa puntual en las ferias. La cabaña brava no sólo necesita ayuda económica. También necesita salvar su variedad de encastes.

Pero matizando más en la cabaña brava, recuperando ganaderías no procedentes del encaste Domecq, también recuperaríamos algo muy importante en la fiesta de los toros. La variedad y la emoción. No puede ser ni es concebible, que un toro sea totalmente previsible y al tendido no le traslade emoción. Cuando un aficionado sentado en la plaza, ve que lo que sucede en el ruedo es aparentemente fácil, el espectáculo pierde autenticidad, y en consecuencia resta importancia. Uno de los alicientes principales de una corrida de toros, es la emoción. Cuando quitamos ese aliciente, la tarde queda sumergida en un color gris plomo y las dos horas y media del festejo, son interminables.

Pero lo malo es cuando la prensa taurina, justifica por activa y por pasiva la presencia de los mismos toreros para estructurar todas las grandes ferias con sus cuatro o cinco ganaderías predilectas, y no son capaces de ver más allá de lo que los empresarios quieren hacer ver con la complicidad de ciertos medios de comunicación. La pescadilla no puede estar siempre mordiéndose la cola. Y evidentemente hay vergüenzas  injustificables. Pero me temo que no aprenderemos nada y todo seguirá igual.

O renovarse o morir. Esa es la triste y cruda realidad dentro del mundo del toro. Y la renovación, está dentro del escalafón superior y en las entrañas de la cabaña brava. Siempre lo mismo, cuando quieran, y dónde quieran sobre sus soberanos antojos, está gripando por dentro el motor de la maquinaria. Pero claro, esto no es de ahora. Simplemente tuvo que venir el COVID-19, para tirar de la manta, y dejar la estructura del edificio temblando como un flan. ¿Servirá la temporada 2020 para recuperar la esencia de torero? Ahí dejo la patata caliente.