Cuando entramos en la recta final del año, la economía del país va de mal en peor. Toda la gestión de la pandemia del coronavirus, está cimentada sobre dulces mentiras, o mentiras dulces. Pero de dulces no tienen nada.

Una vez, el punto de mira, está en la Castilla-La Mancha. Simplemente hay que ver las medidas adoptadas por el Gobierno Regional, leyendo el twit de Francisco Martínez Arroyo, Consejero de agricultura, agua y desarrollo rural de Castilla-La Mancha. Y efectivamente, pueden leer bien. «2.991 ganaderos de ovino recibirán 13,4 M €. Ayudas acopladas de la PAC» Pero el ganadero de bravo de Castilla-La Mancha, parece ser ciudadano o ganadero de segunda, o tercera categoría. O quizá de cuarta o quinta, o de desguace. ¡Lamentable!

Dulces mentiras, o mentiras dulces. Según Pedro Sánchez, al principio de la pandemia, una de sus frases estrella fue, «Nadie se va a quedar atrás en esta crisis sanitaria. Cuidaremos unos de otros a través de lo público. Combatiremos unidos para parar al virus y será así como venceremos» Evidentemente, la hemeroteca puede jugar malas pasadas, o buenas para refrescar la memoria de sus dulces mentiras, o mentiras dulces.

Por lo pronto, los ganaderos de bravo de Castilla-La Mancha, marginados en su totalidad, se están quedando atrás.