La borrasca Filomena, a parte de la nieve, nos está dejando unas temperaturas bajo cero, más bajas de lo normal. En consecuencia, los animales del campo bravo, lo están acusando, y ante estas temperaturas tan extremadamente bajas, poco o nada podemos hacer. O quizá sí. ¿Y los animalistas? ¿Dónde están ahora para adoptar un animal bravo?

Estas temperaturas gélidas, están causando daños y severos en la finca Las Arroyadas en el término municipal de Seseña, (Toledo) de la que es propietario el que fue uno de los recortadores más reputados de la pasada década, Javier Santander «Gusy» En consecuencia, varias vacas bravas muertas, que no han sido capaces de aguantar estas temperaturas. El frío extremo no da tregua, y de madrugada en esta zona,  el mercurio está marcando los 10 grados bajo 0.

Pero sí, y afirmo, la hipocresía hoy en día está disfrazada por una marea de personas presuntamente amante de los animales  llamados «animalistas». Esos que nunca han salido del asfalto, y no saben de que color son las amapolas. Hoy por hoy, ellos pueden adoptar un animal bravo, o acogerlo temporalmente en sus casas, y ponerlos entre algodones y cubrirlos con una manta 100% lana virgen para resguardarlos temporalmente del frío. Pero al margen de la calidad de la manta, la moda es poner el grito en el cielo, y escandalizarse entre todos aquellos presuntos amantes de los animales llamados «animalistas» cuando un toro bravo salta a la plaza, o es anunciada una feria, y portan por bandera esa frase mítica  «la Cultura no es tortura» Ahora todos esos tiene la oportunidad de hacerse con un animal bravo, ya sea macho o hembra. ¿Lo harán?

Dejando al margen la posición de cierta sociedad, no me cabe la menor duda de la dedicación en cuerpo y alma de Javier, en sacar esta punta de ganado bravo adelante para poder lidiar, y el esfuerzo  que está haciendo en estos días en dar de comer animales. Tampoco me cabe la menor duda, y así me lo acaba de trasmitir, el pesar que tiene por la perdida de estas vacas. Pues no hay mayor animalista que quién dedica su vida su vida, a estos animales. La cabaña brava ni duerme ni descansa, y mucho menos ni entiende de fines de semana ni festivos.