Curro, el de Linares, fue quién puso todas las connotaciones en una corrida con opciones de Castillejo de Huebra en la plaza de toros de Herencia. El toreo del caro toreando al natural, pusieron al respetable de acuerdo en el cuarto de la tarde. La estética y plasticidad, mezcladas con una buena dosis de torería, marcaron una línea muy grande entre torear, y pegar pases sin ningún sentido. (Hablo del resto del escalafón y no de los integrantes del cartel)

Palacios y Tendero, evidenciaron tener menos rodaje. Exigencia la justa, y respeto el máximo. Esto no es fácil.

El torero de Linares recibió al primero de la tarde por verónicas sin especial lucimiento. Un puyazo tapando la salida al toro, dejó en evidencia el tercio de varas.  El de Castillejo, mostró buen son durante el tercio de banderillas, pero también dejó constancia de que no le sobrarían las fuerzas de cara al último tercio. Curro supo cogerle la medida rápidamente al toro que abría el festejo. La faena  estuvo fraguada de pinceladas por ambos pitones, sin apretarle al toro. Las tandas, con los naturales y derechazos fueron cortas. Al toro no le podía exigir demasiado pues corría el riesgo de irse al suelo. El aire y la búsqueda del toro de las tablas, afearon la labor de Díaz. Media estocada defectuosa y golpe de descabello.

El cuarto, no tuvo demasiado celo en el saludo capotero, incluso se acostaba por el pitón derecho. En el tercio de varas, Curro quiso lucir al toro poniéndolo de largo, y así lo hizo. El de Linares, ya estaba metido en la corrida. El tercio banderillas, levantó el telón de lo que vendría después, o no. El aire, no condicionó el último tercio y la inspiración divina de Curro con la zurda. El toreo del caro fluyó del pulso de la muñeca izquierda del torero. Toreó con la mano baja, midiendo los tiempos en los cites y con toques sutiles. El de Catillejo, noble y de mirada fija en la franela, fue el toro ideal para la tauromaquia de Díaz. La eclosión en los tendidos, fue simplemente inevitable. Media estocada

Palacios, recibió por verónicas al primero de su lote de manera airosa, y por otro lado, el de Castillejo, metió la cara de manera franca y con buen tranco. En el tercio de varas, pudimos ver un puyazo en lo alto del morrillo. El tercio de banderillas, por momentos pareció una capea. El torero en el último tercio, quizá no supo elegir bien los terrenos para fraguar la faena. Eso no quiere decir que estuviese por debajo de las circunstancias. Andrés le metió en la franela por ambos pitones, pero los enganchones del toro afearon la labor. El aire también fue un punto clave para quedarse al descubierto en ciertas ocasiones. Pinchazo y estocada algo trasera y tendida y varios golpes de descabello.

Andrés recibió al quinto por verónicas. El el tercio de varas y en el de banderillas, hubo desorden y poco orden. Palacios lo intentó por ambos pitones, pero la condición del toro, le condicionó, y el aire también. Con la diestra, estuvo más asentado que con su primer toro, y lo medio consiguió meter en la franela mientras que el toro buscaba las tablas. Doble mérito; por la condición meteorológica y la del toro. Varios pinchazos

El tercero, más fino de hechuras, ya mostró otras ideas en el saludo capotero de Tendero. En las dos entradas al caballo, Tomás dejó los puyazos en lo alto del morrillo. La brega y la eficacia en banderillas, sí fueron lo mejor para el toro de Fernando. La mano puesta siempre con la diestra, y las buenas formas del torero, fueron la clave para estructurar una faena que llegó al tendido pero sin una rotundidad abrumadora. Con la derecha, dejó pinceladas de su buen concepto toreando en redondo, pero al toro le faltaron mejores finales para que la olla hirviese del todo. Varios pinchazos y golpes de descabello. Silencio.

Tendero no terminó de recoger al sexto en el saludo capotero. Este de Castillejo, fue mal picado. Mal augurio, al igual  que de mal desarrollado el tercio de varas. Al toro le atizaron sin medida. Durante el tercio de banderillas, el de Castillejo terminó de mostrar sus virtudes. ¿Y Tendero? Sin mando en el brazo del picador, estará acordándose del buen tranco del animal, antes de ser destrozado. Con todas y con esas, el toro galopó en el último tercio, pero le asfixió con la muleta. De nuevo el mal uso de la espada, evidenció el no torear.

FICHA DEL FESTEJO.

Plaza de toros de Herencia. Aforo según permitido. Toros de Castillejo de Huebra.

Curro Díaz. Ovación con saludos desde el tercio y dos orejas

Andrés Palacios. Silencio en ambos

Fernando Tendero. Silencio y oreja