Debutaba Victorino Martín en el Coso de la Alameda de Jaén, tras el fallido intento del pasado año, cuando la pandemia hizo que se suspendiera la corrida. En el cartel, la reaparición de Rafaelillo tras el grave percance de Pamplona, que se encontró con el peor lote de la tarde, Rubén Pinar, que indultó un toro de este hierro la temporada pasada en Villanueva del Arzobispo, lidió un peligroso segundo, y al mejor toro de la corrida, que no vio ni entendió y se fue al matadero sin lidiar. Alberto Lamelas, jiennense especializado en esta ganadería, estuvo más que firme y demostrando el gran momento por el que pasa.

Rompió el paseíllo, y todos los asistentes en pie hicieron que Rafael Rubio Rafaelillo saliese a saludar desde los medios de la plaza, en un momento emotivo.

Mistral fue el primer toro de la tarde, muy en el tipo, y aplaudido de salida. Rafaelillo lo paró con verónicas a pies juntos, y después con rodilla flexionada. Justo de fuerzas salió del caballo de Agustín Collado, previo al quite de Rubén Pinar por delantales y una revolera. Reponía pronto tras cada muletazo, dejando alguna mirada traicionera al murciano. Esto no supuso nada para el diestro, que en los medios basó la faena en la mano izquierda, en una lidia larga y de valor con un cárdeno que tenía dos agujas por pitones. No terminaba de humillar, y Rafael Rubio consiguió encelarlo con algún pase mirando al tendido que arrancó los aplausos del respetable. Perdió la opción de trofeo tras varios pinchazos.

Negro entrepelado, de 518 kilogramos fue Filigrana, primer toro del lote de Rubén Pinar, cogido con pinzas desde su salida, y al que el torero de Albacete cuidó llevándolo solo una vez al caballo. Dos pares de banderillas puso Ángel Otero que levantaron al público del hormigón haciéndole saludar desde el tercio. Se volvía en cada pase, tirando derrotes al pasar, dificultando la lidia, y en la segunda tanda Pinar, sin apenas haberlo probado, decidió coger el estoque y pasaportarlo rápido. Pitos y palmas tras el una estocada que hizo guardia y tres descabellos.

Larga cambiada y ramillete de verónicas muy estéticas de Alberto Lamelas para parar al tercero, Placentino, al que dejó en dos ocasiones lejos de Antonio Prieto, picador encargado de este primer toro de su lote, luciendo al astado en el tercio de varas. De más a menos la faena de el torero de Cortijos Nuevos. Las tres primeras tandas por el pitón derecho fueron una clase magistral de colocación, conocimiento, y emoción. Humillaba el de Victorino tragándose cada muletazo. Cambió al natural Lamelas y bajó la intensidad. Volvió a la mano derecha pero la faena no cogió el vuelo que tenía anteriormente, y mató de estoconazo tras pinchazo para cortar una oreja.

No gustó de salida el cuarto, distraído y cogeando de la pata izquierda. Tan solo lo llevó al caballo en una ocasión, y se vino arriba tras pasar por el peto del percheron que montaba Juan José Esquivel. En la primera tanda de muletazos ya se cayó dos veces Mosquero, que no tenía motor ni casta, aunque sí peligro y mansedumbre. En cuanto el toricantano bajaba la mano lo más mínimo se caía y paraba. Rafaelillo lo intentó entre pitos y gritos de fuera. No tuvo suerte en el lote de su reaparición, y aun así dejó destellos de su clase, con un toro al que cuidó y mimó hasta el final, enganchándolo de frente y llevándolo corto. Estocada algo caída pero eficaz y oreja al mérito y cariño de la afición jiennense.

Ordenante saltó en quinto lugar, cárdeno de capa, y el más bonito de toda la corrida, al que Rubén Pinar solo picó una vez. Repetía de inicio y con regularidad aunque también estaba justo de fuerzas. A media altura, y en redondo, el albaceteño construyó su faena, con ligazón aprovechando cada embestida del animal, sin llegar a cruzarse ni colocarse en el sitio. Una faena de lucimiento, de galería para el tendido, que fue pitada por el aficionado. Leve petición de indulto, que Rubén Pinar cayó entrando rápido a matar hasta en 5 ocasiones. Muy por debajo el matador de Ordenante, que fue premiado con vuelta al ruedo.

Suelto pero bravo salió Bolsiquero, y Alberto Lamelas lo cosió a su capote para lucirse con verónicas y demostrar el gran momento en el que está. La plaza en pie despidió a David Prados tras un buen puyazo. Se arrancaba de lejos y con codicia el último de la tarde, y Lamelas lo entendió perfectamente bajándole la mano y haciendo que humillara. Como en su anterior faena, cambió a la mano izquierda y decaer la transmisión. De nuevo a la derecha, cruzado y toreando de verdad el jiennense se vació y exprimió al de la A coronada. Faena firme y de categoría, que rubricó con estocada caída tras pinchazo. Petición de oreja de todo el público, que el presidente Lope Morales Arias se negó a conceder, llevándose una gran bronca.

Plaza de Toros de Jaén, casi lleno sobre el aforo permitido.

Toros de Victorino Martín, de excelente presentación, segundo enrazado y peligroso, noble el tercero, el cuarto manso, quinto premiado con vuelta al ruedo, y sexto con clase, aplaudidos al arrastre primero, tercero, y quinto tras concederle la vuelta al ruedo, para

Rafael Rubio Rafaelillo (azul rey y oro), saludos tras aviso y oreja.

Rubén Pinar (blanco y plata), división de opiniones y división de opiniones.

Alberto Lamelas (malva y oro), oreja y vuelta tras petición mayoritaria.

Se guardó un minuto de silencio en el paseíllo.

Saludaron Ángel Otero tras banderillear al segundo, y Antonio Prieto y David Prados por picar al tercero y sexto, respectivamente.