Madrid, Madrid, Madrid…15 de mayo, día de San Isidro, día del Santo Patrón. Día grande en el corazón de España. Los madrileños vestidos de chulapos, y ellas de chulapas. Madrid, Madrid, Madrid…¿Quiénes serían capaces de pronosticar en 2019 que 2021 el día grande los sería celebrado taurinamente hablando en la plaza de Carabanchel y no en Las Ventas? El Palacio de Vistalegre, acogió una corrida cinqueña de Alcurrucén que mantuvo en todo momento el interés de aficionado.

Lo más destacado de la tarde lo firmó El Juli, pero sin la espada. De ser así, (De poner la firma con la espada) hubieran caído por lo menos dos orejas en su esportón. Una de cada uno de su lote. O quizá tres. En el quinto de la tarde, el público estaba muy caliente y pudieron ser dos.

El primero, salió suelto y sin mucho celo en el capote. Algo característico en el encaste Núñez. Tras el encuentro con el caballo, Julián realizó un quite por chicuelinas abrochado con una media que llegó al tendido. En banderillas, el toro tardó en arrancarse, algo que no le condicionó de cara al último tercio. En la muleta, «Tamboril» fue a más y El Juli estructuró una faena sobria que sin ser redonda  en su totalidad, llegó al tendido. Los derechazos largos y con profundidad, (Y de mano baja) sucedieron jaleados por el respetable sobre todo en las últimas tandas. Pinchazo, estocada y golpe de descabello.

El cuarto, salió muy suelto de salida y tampoco permitió la expresión con el capote de Julián. Tras el puyazo, el toro no estuvo definido en banderillas, siendo todo una incógnita por resolver de cara al último tercio. El torero de Velilla convencido, decidió brindar al respetable. En las primeras series por la diestra, El Juli buscó acople y acabó convenciendo al toro para entrar en la muleta. ¡Ah! Y torearlo. Evidentemente con el toro convencido, Juliá le pegó fiesta por ambos pitones sobre todo convenciendo al respetable. Con la zurda y con la planta erguida, y en una distancia corta, lo toreó al natural con muchísima convicción y la afición madrileña lo supo ver y reconocer. Dos pinchazos y estocada.

El segundo, suelto de salida, pocas cuentas quiso con el capote del alicantino. Tras el encuentro con el caballo, el toro tuvo fijeza y buen tranco en banderillas, pero en el último tercio, tuvo mucho que torear. Manzanares estuvo firme, pues el toro sabía lo que había detrás de la mata. El de Alcurrucén no fue fácil y en el tercer muletazo sabía donde estaba el cuerpo del torero. Todo con la diestra, para intentar templar la embestida del animal. De cuando en cuando, le hacía una radiografía. Estocada.

El quinto, no fue menos, y tampoco permitió la expresión con el capote de Manzanares. Tras el encuentro con el caballo, el toro puso los pies en la plaza entrando en la lidia. Complicado y distraído en banderillas, pues esperó mucho a los de plata, quedó en un interrogante de cara al último tercio. El de Acurrucén no fue fácil y embestía con transmisión y quizá con un punto de exigencia y genio, poniendo al torero en un compromiso. En el de tirar la moneda al aire y apostar sacando pecho. Manzanares lo metió en la muleta por ambos pitones, olvidándose de componer y torear de manera exquisita y con tintes elegantes. José María sacó otro registro ante un toro nada fácil. Dos pinchazos y estocada.

El tercero de la tarde, tampoco permitió el saludo capotero, pero después del encuentro con el caballo, sí permitió el quite por verónicas de Paco. En banderillas, el toro mostró la virtud de colocar la cara. Pero hasta ahí. El torero murciano, prácticamente dividió la faena en dos partes; la primera con la diestra sobando y consintiendo la embestida del toro, y la segunda parte, intentando torear, pero no hubo ligazón en los pases. Por el pitón izquierdo el toro le soltaba la cara. La faena, fraguada en los intentos no cogió vuelo. Estocada y golpe de descabello.

El sexto, no fue menos, y fue fiel al encaste Núñez. Frío y suelto de salida, sin permitir la expresión en el saludo capotero. Pero igual fue en banderillas tras el encuentro con el caballo. Paco con la muleta, tuvo un oponente que salía desentendido de los muletazos. Entraba y salía sin gracia alguna. Lo mejor de la faena, fue la disposición del torero. Siempre citando de frente. Media estocada y golpe de descabello.

FICHA DEL FESTEJO:

Plaza de toros de Vistalegre. Toros de Acurrucén, que mantuvieron el interés del aficionado siendo el mejor para el torero el primero, y los más exigentes y con genio el segundo y quinto.

El Juli. Ovación y ovación con saludos.

José María Manzanares. Ovación con saludos tras petición y fuerte ovación con saludos

Paco Ureña. Ovación y silencio