180 pulsaciones en Vistalegre, o 200. Los corazones disparados y las emociones encontradas con dos toreros con dos conceptos totalmente diferentes. Ambos, totalmente necesarios.  Roca Rey, la tempestad arrolladora. Aguado, las formas excelsas y exquisitas interpretando el arte más bella de todas las artes.

Por desgracia, el Doctor Crespo y su equipo, tuvieron que hacer doblete. Este fue el punto negativo del festejo. Juan José Domínguez en el primero, y Aguado en el sexto, resultaron heridos. El resto, con el corazón subido de vueltas, os lo cuento en las siguientes líneas.

El primero de la tarde, mostró una embestida incierta en el saludo capotero. Poca entrega tuvo en el caballo, queriéndose guardar lo que llevaba dentro. Sin ser el toro propicio para quites, Aguado le sopló media docena de verónicas que llegaron al tendido y no tardó en replicar el peruano por saltilleras. Juan José Domínguez fue volteado por el toro de feas maneras en el tercio de banderillas. ¡Nada! Andrés no cambia. Sacó la artillería pesada sin pensarlo, e inició la faena por estatuarios ante un toro que no paró de escarbar durante toda la lidia. En el toreo fundamental, la receta fue; distancia, mano baja, y las zapatillas clavadas en el suelo. ¡Ah! Y en el centro del ruedo. Con la diestra, hubo muletazos que fueron prácticamente circulares. Por el pitón izquierdo, el toro fue más violento y terminó la faena con la diestra metido entre los pitones. Estocada.

El tercero del hierro de Garcigrade, permitió que el peruano le soplase media docena de verónicas de buen trazo. El toro en el caballo, hizo buena pelea y en banderillas, dejó patente su buena condición. Tras el brindis de Andrés empezó la pirotecnia sin estar en Fallas. Pase cambiado por la espalda y toreo de rodillas para iniciar la faena. Con la diestra, tandas largas bajando la mano y sometiendo al animal. Con la zurda, más de lo mismo, Mano baja y mando ante el toro, ¡Ah! y tiempos para no asfixiar la embestida del animal. Cerró la faena entre los pitones para culminar la obra con bernardinas. La firma la puso con una estocada en todo lo alto.

El quinto, sin celo de salida, no permitió la lucidez en el saludo capotero. Tras el encuentro con el caballo, el toro despertó de su letargo y en banderillas, el toro tuvo las virtud de la fijeza. José Chacón saludó tras un par de máxima exposición. El de Cuvillo, quiso y no pudo seguir la muleta del peruano. Andrés basó su faena en los tiempos entre tandas y tanda para dar oxigeno al toro. Pero no, no fluyó el asunto y las embestidas sosas e insípidas no llegaron al tendido. Decidió abreviar y metió la espada hasta la empuñadura.

El segundo, también tuvo una embestida incierta de salida en el saludo capotero de Aguado. Tras el encuentro con el caballo, Andrés hizo el quite por chicuelinas, y por el mismo palo replicó el Sevillano. ¡El termómetro ya estaba al rojo vivo! Pero lo malo era la condición del toro, pues en banderillas buscaba la huida al hilo de las tablas. El sevillano, brindó al compañero herido, y acto seguido, Pablo intentó estructurar faena con un toro sin unos mínimos. Dejó atisbos de su buen toreo por la diestra, pero el de Jandilla enseguida bajó la persiana y cantó la gallina sin más. El toro fue complicado para matar y pinchó en varias ocasiones y tuvo que hacer uso del descabello.

La locura colectiva saltó en el cuarto cuando Aguado toreó por verónicas. Así, sin más. ¿Cómo describirlas? Quizá hay cosas que no podamos describir, y simplemente ver. Tras el encuentro con el caballo, siguieron las verónicas de Pablo, y la locura en los tendidos. Durante el tercio de banderillas, el murmullo crecía en los tendidos, pero…El toro en el último tercio no dio opciones. Simplemente ofreció embestidas defensivas y únicamente pudimos ver las buenas formas del sevillano al querer meter al toro en la muleta. Estocada.

El sexto de Cuvillo, tuvo una embestida incierta de salida. Tras el encuentro con el caballo y el tercio de banderillas, el toro era una incógnita por resolver en manos del sevillano, Y la incógnita la resolvió. ¿Las claves? Sólo una; el temple. El truco, la buena colocación. La estructura de la faena; el clasicismo. ¿Algo más? Torear con naturalidad con la diestra para meterse al respetable en el bolsillo. Al toro le faltaron muchas cosas, entre ellas la raza, pero al torero le sirvió, pues suplió esa condición del toro con su excelsa calidad al manejar los engaños. Al entrar a matar y volcarse en el morrillo, resultó herido en el muslo derecho a la altura de la ingle.

FICHA DEL FESTEJO:

Plaza de toros de Vistalegre 1º de Vegahermosa 2º Jandilla 3º Garcigrande 4º Domingo Hernández. 5º y sexto de Cuvillo. El encierro de juego desigual.

Roca Rey. Ovación con saludos tras petición, dos orejas y palmas

Pablo Aguado Ovación, ovación con saludos (Herido en el sexto)