Corrida larga, plomiza y aburrida al margen de las orejas en Tomelloso. Los segundos en ocasiones parecían detenerse al ser un festejo ayuno de emoción. Pinceladas por parte de terna, y poco más. Ni en la faena de López Simón al cuarto al que le cortó las dos orejas, hubo esa eclosión total en los tendidos. La oreja en el quinto al torero onubense, un regalo. (No creo que recordemos su puerta grande simbólica) Lo mejor y más destacado que despertó la tarde del letargo; la actuación de Antonio Linares en el sexto.

El punto negativo de la tarde al margen del juego de los toros, fue el percance de Tornay al perder pie durante el tercio de banderillas al quinto, y resultar herido por asta de toro.

Con media docena de verónicas rematadas con una media, recibió el torero madrileño al primero de la tarde.  Tras el encuentro con el caballo, Alberto le hizo el quite por el lance fundamental por excelencia sintiéndose y vaciándose con el toro. Durante el tercio de banderillas el de Virgen María mostró nobleza pero también falta de fuerzas. En la muleta, el toro no tuvo recorrido y poco o nada pudo hacer López Simón, excepto intentarlo por ambos pitones pero sin repercusión en los tendidos. Cerró la faena metido entre los pitones de manera atropellada y nada acertada. mete y saca, 2 pinchazos y golpe de descabello.

El cuarto salió muy parado y sin querer cuentas con el capote del torero. Muy desentendido de todo y sin celo. Cuando sintió la puya este protestó, e hizo pelea de manso. En banderillas el de Virgen María puso en apuros a los de plata. El toro en la muleta mostró otro aire y permitió que el torero de Barajas realizase una faena que la basó sobre el pitón derecho poniendo toda la carne en el asador. Por el pitón izquierdo el toro tuvo peor condición. Cerró la faena metido entre los pitones para terminar de llegar al tendido. Estocada y golpe de descabello.

Correcto saludo capotero por verónicas rematado con una media y una larga, para recibir al segundo de la tarde del hierro de Santa Ana. Tras el encuentro con el caballo, el torero onubense realizó más quieto que un palo un quite por tafalleras pero el respetable pareció no enterarse. En banderillas el toro pareció venirse arriba, dando un atisbo de esperanza al último tercio. David hizo embestir al toro y basó la faena en los tiempos entre tanda y tanda y en no querer obligar al toro toreando a media altura. Lo toreó por ambos pitones pero sin llegar con rotundidad al tendido, pues el toro se iba apagando según sucedían las tandas. Estocada y tres golpes de descabello.

El quinto de la tarde, no permitió la lucidez en el saludo capotero de David, y sembró el desconcierto durante el tercio de varas al derribar al caballo. En banderillas, el desarrollo del tercio también fue accidentado. En la muleta el toro directamente bajó la persiana y no admitió ni una tanda. Muletazos sueltos por el pitón derecho y por el izquierdo, pero sin llegar al tendido.

Con lances a pies juntos recibió Linares al tercero de la tarde, también del hierro de Santa Ana. Tras el encuentro con el caballo, ya quedaron vistas la ideas del toro y lo que podía llevar dentro. Frenazos en los capotes y miradas haciendo una radiografía. El toro durante el tercio de banderillas, y en las manos de Miguel de las Heras en la brega, fue una incógnita. Este, fue un toro que por su condición pedía oficio y el torero de la tierra le tragó para meterle en la muleta. Le tragó parones y embestidas cambiantes por ambos pitones que desconciertan al más listo de la clase.  Estocada atravesada haciendo guardia y golpe de descabello.

Decidido y variado estuvo Antonio Linares en el sexto en el saludo capotero. Comenzó por verónicas y cerró con una larga cambiada. Este de Virgen María toro mostró mejor condición, sobre todo en el encuentro con el caballo, sin embargo en banderillas le costó arrancarse. De las Heras pasó dificultades para cerrar el tercio. Las embestidas del toro fueron nobles, pero le faltó trasmisión, cosa que no mermaron las ganas del torero de la tierra por estructurar faena. Linares supo medir los tiempos entre tanda y tanda con la diestra para que el toro le aguantase el último tercio. Tandas con las que llegó al tendido ante sus paisanos. Una pena que el que cerraba plaza no tuviese más, pues el torero estaba entregado. Cerró por el mismo pitón por el que empezó invadiendo los terrenos del toro y terminando de calentar los tendidos. Una serie por manoletinas fue la guinda del pastel. Estocada delantera y atravesada y golpe de descabello.

FICHA DEL FESTEJO:

Plaza de toros de Tomelloso. Toros de Virgen María y Santa Ana

Alberto López Simón. Silencio y dos orejas

David de Miranda. Oreja en ambos

Antonio Linares. Oreja y dos orejas