La Corrida del Corpus de Toledo, venía precedida de ese ambiente de tarde de toros tan característico de las tardes grandes y de máxima expectación. Tres toreros toledanos, el último novillero, y con la ganadería también de la tierra. Nada falló, y nada defraudó.

Pero la espera, el ambiente precedido por sus tardes anteriores en Córdoba y Vistalegre tras sus formas excelsas y llevar el toreo en la cabeza, tenía nombre y apellidos sin desmerecer al veterano Eugenio de Mora, y al torero de Toledo que goza de un gran momento, Álvaro Lorenzo. Una vez más, lo firmó Tomás Rufo. Y esto ya no es flor de un día ni fruto de la casualidad. En dicho novillero se esconde un torero que hace perfectamente  caligrafía del toreo al natural parando en ocasiones los relojes del tiempo, pero sabiendo atacar y meterse entre los pitones cuando la ocasión lo requiere. Pero la espada, la dichosa espada y la estupidez solemne del palco, le privaron de pasear trofeos en el Coso de Mendigorría.

Eugenio llegó al tendido en el saludo capotero por verónicas. El de Mora, recogió las virtudes del toro de El Cortijillo con el capote tras el encuentro con el caballo. Buen pitón derecho de un toro que mostró recorrido y fijeza durante el tercio de banderillas. El torero veterano tenía la obligación de revalidad su jerarquía e inició el último tercio de rodillas para acto seguido estructurar una faena de corte clásico sobre las virtudes del primero que abría la tarde. Lo cuajó por ambos pitones, pero con más profundidad y rotundidad con la diestra. Las tandas tuvieron su justa medida hasta que el torero pasó al ataque en el último tramo de la faena. Estocada.

Suelto y desentendido del capote de Eugenio salió el cuarto de la tarde. No fue un toro franco en el caballo, y apretó en banderillas bajo la buena lidia de José Luis Triviño.  ¿Cuál sería el resultado final en el último tercio? La faena al de El Cortijillo es de esas para poner en vídeo, o en YouTube, o en cualquier plataforma digital. Da igual, pero es para ponerla en las escuelas. El torero de Mora estructuró una faena alternando ambos pitones para no crear vicios en el toro y dar continuidad en sus embestidas. El de El Cortijillo no era de bandera ni mucho menos, es más, la entrega fue mínima y el torero tuvo que extraer todo lo que llevaba dentro dejándole la muleta siempre puesta. Era la única forma de conseguir ligar las tandas. Lo peor, es que el toro salía con la cara por arriba del estaquillador. Media estocada y estocada.

El segundo de la tarde, ya mostró la virtud de la franqueza en la embestida en saludo capotero de Lorenzo. El toro en el caballo, bajo una pelea discreta, ya dejó ver cual sería su condición. En el quite del toledano por tafalleras rematado con una cordobina y una revolera, llegó al tendido con contundencia. Pero la bondad del toro en banderillas, dejaba leer entrelíneas que al toro en el último tercio no le sobrarían las fuerzas. Pero la bondad y el buen tranco en el saludo capotero, se tradujo en poca transmisión en el último tercio…Una pena, pues Álvaro venía con ganas y solamente pudo mostrar sus cartas por ambos pitones sin redondear una faena rotunda pero no por ello exenta de matices. Cerró por bernadinas para poner el broche de oro. Pinchazo y estocada.

Lo hizo con el quinto, el toreo de capote…Lorenzo tiene en sus muñecas esa virtud, y ese juego divino. Lo puso en el caballo y tras un breve encuentro con el varilarguero, Aguilar con el capote y Zayas con los palos, brillaron en el tercio de banderillas. La  virtud de ensañar la embestida del toro, (Con virtudes) y la eficacia de clavar en todo lo alto. Lorenzo comenzó la faena de manera vistosa con un pase cambiado por la espalda y acto seguido, comenzó el toreo fundamental. Plasticidad, estética, profundidad y torería caracterizaron la faena del torero toledano ante el buen quinto de El Cortijillo. Lo cuajó por ambos pitones, en algunos momentos ralentizando al máximo las embestidas del toro. Los mejores momentos llegaron al natural. Ahí el respetable vibró de verdad ante el toreo excelso y casi perfecto de Lorenzo. Estocada.

El tercero de la tarde, hizo una radiografía al novillero de Pepino de salida. Tras el encuentro con el caballo, y ya con el novillo ya más ahormado, este de Alcurrucén no mostró buen estilo. En banderillas, el animal era una incógnita por resolver, pues le costaba arrancarse. Tomás no pudo cincelar una faena de lienzo y acuarelas, y tuvo que usar el recurso de pico y pala para picar las piedras del camino. El novillo estuvo exento de celo y recorrido, pero el novillero le hizo embestir donde él quiso y cuando quiso. Lo cuajó por ambos pitones, pero los mejores pasajes y tirando del animal, vinieron por el pitón izquierdo toreando al natural, naturalmente tal y como él lo sabe hacer. Tomás puso el broche de oro por luqueceninas terminando de enloquecer al respetable. Dos pinchazos y más de media estocada.

Rufo salió con las pinturas de guerra en el sexto. Así fue desde el saludo capotero, pasando por el quite por saltilleras rematado con una gaonera, tras el encuentro con el caballo, y hasta llegar al último tercio. Mientras tanto, el tercio de varas y el de banderillas, fueron la antesala de lo que vendría después de la mano del novillero de Pepino. Y Tomás lo hizo de nuevo, y lo hizo ante una máxima de expectación que viene arrastrando desde la anterior temporada, junto con los triunfos cosechados en Córdoba y Vistalegre. Lo cuajó, lo crujió por ambos pitones electrizando al respetable que poblaba los tendidos del Coso de Mendigorría. Con la zurda, el novillero hizo una perfecta caligrafía del toreo al natural, pero con la diestra, no fue menos. Todo lo realizado tuvo sentido desde el inicio hasta el final. Firme en todo momento haciendo el toreo en toda la extensión de la palabra, el público, quedó rendido y rindió pleitesía al toreo del novillero de Pepino. Pinchazo, estocada y golpe de descabello.

FICHA DEL FESTEJO:

Plaza de toros de Toledo. Toros de El Cortijillo y Alcurrucén.

Eugenio de Mora. Oreja en ambos

Álvaro Lorenzo. Oreja en ambos

Tomás Rufo. Ovación con saludos y vuelta al ruedo con fuerte petición de oreja