Foto de portada, Sergio Alonso.

La tarde venía precedida por ese enigma de misterio en el mano a mano entre dos toreros que gozan de estar en buen momento y están ahora mismo en boca de todos los aficionados y público en general. Un reinventado Antonio Ferrera que está inclasificable en cualquier concepto, pues su concepto es propio, único e inimitable, y el toreo en ascenso de Emilio de Justo.

Y sí, de llegó la coronación de Emilio de Justo en Madrid, y también su consagración en calidad de torero. Cualquier duda, ya está claramente despejada. Este torero no es flor de un día y hoy por hoy, goza de ese estatus tan deseado. Así lo demostró en sus tres toros, dando la mayor dimensión el el cuarto de la tarde, segundo de su lote. Un punto y a parte para él, y también en Las Ventas.

Suave recibo de capa al primero de la tarde que ya sacó tintes mansos y como novedad fue picado en el centro del ruedo. En banderillas el de Victoriano no fue fácil. Con la muleta, Ferrera uso sus armas. Sus trincheras, la muleta y la espada le sirvieron para abrir la tarde y meter en el canasto al toro y sus brutas embestidas. Las medias alturas y el dominio con la muleta con ambas manos y por ambos pitones le sirvieron para llegar al tendido que por momentos jaleó con intensidad. Mató a larga distancia pero sin tener suerte pues la espada le hizo guardia. En el segundo intento dejó casi media caída.

El tercero de la tarde, salió un tanto frío y quizá desentendido del saludo capotero de Antonio hasta que le convenció y le metió en el capote. Tras el encuentro con el caballo, el toro ya pareció más atemperamentado pero en banderillas sacó complicaciones y lo puso difícil. En la muleta el de Victoriano se quedó un tanto apagado pero con todas y con esas le sirvió al ibicenco. Con la diestra, supo manejar las medias alturas, en algo que Antonio es especialista y en las primeras tandas arrancó los primeros estruendos en el los tendidos. Las pausas y los tiempos muertos entre tanta y tanda, también fueron fundamentales en la estructura de la faena. Con la zurda y al hilo de las tandas, remató la obra acortando las distancias incluso toreando con la diestra sin ayuda. Mató a larga distancia.

El quinto, fue el garbanzo negro de la tarde. Ferrera lo intento desde el inicio, pero ni las cosas surgieron, ni el toro tuvo esos mínimos para la lucidez del torero. Ni en ninguno de los dos tercios, ni en el de varas ni en el de banderillas, fue ese toro que encandila. En el último tercio, el toro fue más bien basto, de embestidas sin gracia alguna. Con los aceros el ibicenco tampoco estuvo fino y pinchó. No fue su tarde.

De Justo recibió al primero de su lote por verónicas y se lo sacó prácticamente al centro del ruedo. En suerte al caballo y tras el encuarto vino el quite de Ferrera por el lance fundamental, y tras eso, el quite por chicuelinas de Emilio. Al natural, vino el toreo por parte del torero e hizo temblar los cimientos de la plaza de toros de Las Ventas. Su toreo asentado en la arena con los talones clavados y toreando con pureza, marcaron la diferencia entre torear y pegar pases. Emilio lo hizo y con nota alta ratificando su buen momento. El torero se encuentra en ese momento de verlo claro, y a parte las buenas embestidas del toro propiciaron una faena bien estructurada desde el principio hasta el fin. Estocada.

El segundo de Emilio, cuarto de la tarde, mostró un tranco excelente de salida. Tras el encuentro con el caballo, las sensaciones que estaba dejando el de Victoriano, eran buenas. En el tercio de banderillas un tanto desastroso donde hubo más palos en el suelo que el el toro, pero sin embargo el de Victoriano no tuvo mal aire. Todo quedaba en las manos del torero. Pronto y en la mano con la diestra, De Justo sacó toda la artillería pesada y cinceló una faena bien estructurada desde el principio hasta el final. Llegó al tendido y moldeó el lío rápidamente en las primeras tandas con la derecha. Con la zurda, siguió el idilio y la comunión con el respetable. El torero prosiguió de nuevo con la diestra, siendo ese el punto de inflexión de la faena para que no bajase de tono. Remato al natural con la diestra culminando de esta manera su creación. Estocada.

El sexto y último, con mucha leña por delante, no traía buenas ideas en las entrañas. En el caballo al sentir la puya, repuchó y se dolió. En banderillas el toro ya mostró cual era su condición y en la muleta, siguió la misma estela. Emilio, lo metió en la muleta. Toro grande y alto de cruz. Un mulo sin nada dentro que iba y venía pero que el torero lo exprimió por ambos pitones pero sin culminar una faena redonda. Fue más el impulso del pundonor y la vergüenza torera

FICHA DEL FESTEJO:

Plaza de toros de Las Ventas. Cartel de «No hay billetes» según normativa. Toros de Victoriano del Río de juego variado. Desatacó la clase y bravura del cuarto al que se le premió con la vuelta al ruedo.

Antonio Ferrera. Palmas, palmas y silencio

Emilio de Justo. Oreja, dos orejas y saludos desde el tercio