Lo siento, no encontraba otro titular para definir lo que está sucediendo tras el accidente ocurrido anoche a las 00:15 horas en la final del certamen «Alcarreño de Oro» (Concurso de recortes)

Efectivamente y dicho así tal cual. Cuvillo a la fuga, periodismo de estercolero y «afishionaos» al morbo y botellón, son la mezcla explosiva para poner más aún al mundo del toro en el borde del precipicio. Y voy por partes…Desgraciadamente, ayer, el toro de la final del certamen «Alcarreño de Oro» un tío serio de la ganadería Núñez del Cuvillo, rompió la puerta grande de la plaza de toros de Brihuega y tomó las calles de dicha población sembrando el pánico entre las personas que estaban tranquilamente dando un paseo. Un accidente que nadie por lo más remoto quiere que ocurra, pero desgraciadamente ocurrió dejando el cinqueño dos heridos por asta de toro. Hasta ahí todo correcto, y la noticia no tendría más ataques al sector taurino ni más trascendencia, siempre y cuando el periodismo de estercolero no tomase como fuente de información y sin contrastar la de los «afishionaos» al morbo y botellón.

Ahora, una vez contado lo sucedido y de antemano desear la pronta recuperación de las personas heridas por asta de toro, toca contar que el toro cuando cogió las calles de Brihuega hubo que reducirlo lo antes posible para evitar que dejase más heridos en su camino. Y ahí es donde entra el periodismo de estercolero y los «afishionaos» al morbo y botellón. Cuando el «afishionao» con dicha etiqueta graba cómo reducen al toro y un medio de comunicación genérico coge ese vídeo y mete esa información sin contrastar, queda el mundo del toro más al borde del abismo. Decir que un toro fue atropellado así sin más, deja entrever la poca capacidad de algunos para contar las cosas y equivocar al lector. El toro fue reducido por un coche para evitar que dejase más heridos. Punto. A parte, recortadores en activo y ya retirados, por ejemplo Hugo Herrera o Rubén Manzanares, junto con el director de lidia Daniel Menés, intentaron sujetar al toro para que los males no fuesen mayores. Todo hay que contarlo. Lo malo, es que muchos «afishionaos» al morbo y botellón, frecuentan también aunque en un número muy reducido, las capeas y concursos de recortes, y están deseando colgar en las Redes Sociales algún momento morboso y fuera de lugar, para coleccionar Like y visitas. Nutren su ego de eso, sin deparar atención en las consecuencias tras ciertas publicaciones. Muchos de ellos, en grupos taurinos de Facebook.

Y sí, efectivamente, yo hubiera hecho lo mismo con un todoterreno, dar caza al toro, pues la vida de cualquier ser humano está por encima de todo. Y poco pasó para lo que pudo pasar.

Moraleja; el malo siempre es el lobo cuando el cuento lo cuenta Caperucita. Las cosas, pueden contarse de muchas maneras, pero verdad sólo hay una.