Pablo García, Candi Sánchez y Manu Corral, levantaron el trofeo de la final del certamen «Alcarreño de Oro» en una noche atípica marcada por el último toro de Cuvillo.

En el mundo del toro, dos y dos casi nunca suman cuatro, y voy por partes. La final del certamen «Alcarreño de Oro» quedo en empate o desierta entre los tres finalistas, ya que el toro, un cinqueño fuerte digno de cualquier final, rompió las puertas de la plaza de toros y tomó las calles de Brihuega. Afortunadamente le pudieron abatir en un breve espacio de tiempo. La parte negativa; que en el tiempo que estuvo en la calle, desgraciadamente dejó dos heridos. Con lo cual, los finalistas no pudieron dar las rondas pertinentes y a parte, el horno no estaba para bollos con lo sucedido.

Pero yendo al grano y al desarrollo del concurso, con una corrida cinqueña los 12 finalistas de las tres eliminatorias anteriores, evidenciaron que con el toro de verdad, les faltan tablas, osea, concursos. ¿Eso quiere decir que estuvieron mal? No, pero en ciertos momentos, no supieron elegir los terrenos adecuados para ejecutar las suertes y en cierto modo al concurso le faltó dinámica. Evidentemente hablamos de un certamen, y no de un concurso con los toreros a cuerpo limpio más reputados de la geografía española. Pero claro, claro que hubo cosas interesantes, y sobre todo los tres finalistas dejaron dejaron ver en la final, que si estaban ahí era por algo. Ya que también tuvieron que pasar dentro del mismo concurso por una semifinal con un cuarto toro y dos compañero más.

Pablo García, especialista en las tres suertes (Y bajo la percepción personal el que hubiera sido el justo ganador), Candi Sánchez y Manu Corral, destacaron en los recortes, saltos y quiebros. Pero me reafirmo en lo dicho, aunque la final quedase empate o desierta por lo acontecido con el quinto toro, Pablo García fue el más completo. Al toro de la semifinal, al sobrero de la semifinal y al toro de la final, los recibió a portagayola con tres espectaculares tirabuzones, poniendo la plaza en pie.

¿Habrá un segundo certamen de este «Alcarreño de Oro? Ojalá. El aficionado al festejo popular con su paso por taquilla en las tres eliminatorias y en la final, ha demostrado que sí quieren toros, en este caso concursos de recortes. Habrá que dárselos.

Por otro lado, y no menos importante, y al margen del suceso desafortunado en el último toro, es digno de alabar el trabajo de las empresas Tororecorte y Campos Taurinos, en la organización y desarrollo de este certamen. No corren tiempos fáciles para el sector taurino y ni para la sociedad en general, y era una apuesta nada fácil bajo la sombra de la pandemia del coronavirus.