‘Los tres tenores del arte’ se dieron cita en la reapertura de la Malagueta dos años después. La cita fue muy especial. La corrida ‘Picassiana’, adornada con mucho gusto por parte de Loren Pallatier, la Orquesta Sinfónica de Málaga, todo un lujo para el oído, y un cartel inédito pero que se repetirá en varias tardes esta temporada. Morante de la Puebla, Juan Ortega y Pablo Aguado.

Se llevó la tarde Morante de la Puebla tras bordar el toreo de capa con el abre plaza y realizar una obra de arte al cuarto al que le cortó una oreja gracias a un toreo caro, barroco y enrazado. Juan Ortega también pudo cortar una oreja del segundo. También paró el reloj con el capote y toreó muy puro y natural con la muleta al que pinchó. Pablo Aguado se llevó un lote con menos opciones pero estuvo con muchas ganas y queriendo sacando agua de un pozo sin fondo y que incomprensiblemente la presidencia lo dejó sin trofeo.

Inmejorable fue el comienzo de la tarde a cargo de Morante de la Puebla que desplegó su magistral capote para torear a la verónica como solo los elegidos pueden. Con todo el cuerpo, embarcando las embestidas desde alante y entero el lance, ganándole terreno y rematando en los medios con una media belmontina enroscada en la cintura. Lo llevó al caballo con sutiles chicuelinas al paso, con mucha torería. No acabó ahí el recital, ya que en su turno de quites otras tres verónicas acompasadas y toreando con todo el cuerpo. No desaprovecho Juan Ortega su posibilidad de quite. Más verónicas , con la pata pa’lante y con mucho compás. El de Juan Pedro Domecq era un lechado de clase y bondad pero muy justo de motor y de emoción. Llegó a la muleta muy acabado. Morante lo intentó todo. A media altura todo, sin molestarle pero ni aún así el castaño primero decía algo. La faena no cobró vuelo y solo hubo chispazos en redondo del cigarrero. Estocada casi entera tendida. Ovación.

Ortega salió ‘arreao’ y dejó un recibo a la verónica cargando la suerte y meciendo las muñecas para los anales de la Malagueta. Consiguió para el tiempo con los vuelos de su capote. Tras dos picotazos en varas entró Pablo Aguado en el quite. Cuatro verónicas con sabor y pellizco, sin barroquismo pero con torería. Lástima que el toro perdiera fuelle. Se destacaron en banderillas Jorge Fuentes y ‘Perico’ tras dos pares de exposición total. Lo tenía muy justo todo el ‘juanpedro’ y el de Triana lo sabía y lo cuidó desde el primer muletazo. Si algo tiene Juan Ortega es conexión con los tendidos, gracias a su impávida naturalidad, su sobresaliente colocación, el darle el pecho al toro y cargar la suerte. Cuando apretó de verdad al burel, éste se dolió y se marchó a tablas. Ortega brilló al natural, con una tanda soberbia de toreo caro, cogiendo el estaquillador por todo el centro y llevando las embestidas con los vuelos. En tablas, cerró la faena con otra tanda en redondo de trazo largo y aprovechando las querencias. Dos pinchazos y estocada. Ovación.

Arrebatao salió Pablo Aguado a por el tercero. De nombre ‘Escopetero’ y de hechuras toreras. Verónicas largas ganándole los medios pero sin poder rematar el recibo como le gustaría por las bruscas acometidas del toro. Hizo un esfuerzo Aguado ante un toro tecloso. Le costaba repetir y había que llegarle a la cara. Consiguió dos tandas de derechazos notables, basándose en la ligazón y en provocar mucho al animal. La faena fue algo intermitente y no llegó a cotas altas. Estocada defectuosa.

Se cambio de hierro pero no de propietario. El cuarto fue de Parladé y fue muy protestado por el público ya que parecía lastimado de los cuartos trasteros. El toro se vino arriba en el último tercio y Morante, que parecía durante la lidia que el toro le duraría un suspiro lo aprovechó y de qué manera. Una de las cimas de su temporada. Un toreo muy enrazado, arrebatado, valeroso, barroco, añejo, antiguo. Los naturales de uno en uno una joya. En los medios, embebiendo las embestidas, tirando de él. En redondo, mucho acople, cargando la suerte, meciéndose en su cintura, quebrando las muñecas. En los medios realizó la obra. El Parladé a más y el cigarrero a mucho más. El final fue lleno de torería. Citando de frente a pies juntos con la diestra, muy cruzado y un pase de pecho interminable. Colocó al toro con pases por alto, rodilla en tierra y se puso en perpendicular a las tablas, dándole todas las ventajas al toro y lo pinchó. Acto seguido en paralelo enterró la espada en todo lo alto. Oreja.

Suelto de salida y sin clase salió el quinto de Parladé. No dejó estirarse a la verónica a Juan Ortega, a pesar de su intento. En la muleta tampoco dijo nada el toro y Ortega se topó con un marmolillo sin vida, ni emoción. Abrevió. Estocada entera. Ovación.

El cierra plaza de Parladé no fue un lechado de bravura ni clase. Un toro que no humilló en ningún momento y que soltaba la cara que no permitió el lucimiento capotero de Aguado. En banderillas sobresalió, por enésima vez, un sensacional Iván García. Aguado se peleó con el toro. Le aguantó mucho. Arreó Aguado. Por la diestra se encontró mejor, tiraba del toro y le tapaba la cara. La faena fue intermitente y era un mérito quitarle las asperezas al toro. Lo consiguió  por momentos el sevillano. La clase que le faltaba al toro la puso él. Por el izquierdo también pudo dejar una tanda de naturales con pellizco. Muy por encima Aguado. Estocada entera.

Ficha técnica:

Plaza de toros de la Malagueta. Primera de Feria. Lleno de “No hay billetes” en el aforo permitido.

Toros de Juan Pedro Domecq (1º, 2º y 3º) y Parladé (4º, 5º y 6º). 1º noble sin motor, 2º faltó raza, 3º bruto sin ritmo, 4º movilidad y clase, 5º descastado y 6º desclasado.

Morante de la Puebla. Ovación y oreja.

Juan Ortega. Ovación tras aviso y ovación.

Pablo Aguado. Palmas y ovación tras petición.

Fotografías: Lances de Futuro