Tarde calurosa en el Coso de Los Donceles de Lucena para un cartel de gran atractivo donde Morante de La Puebla, Juan Ortega y Pablo Aguado se han repartido 5 orejas ante una floja corrida de Murube, que comenzó con 10 minutos de retraso y un minuto de silencio.

Vestía Morante el terno que estrenó en la corrida del Puerto de Santa María, y Noteenfades, que salió distraído y sin fijeza, rehuyó del capote del diestro. Pitado por los tres cuartos de público presentes en el Coso, tampoco se empleó en el caballo, y menos aún se movía en banderillas. Lo sacó el de La Puebla a los medios, pero se ancló al suelo, y cuando pasaba lo hacía sin humillar y cabeceando. Se veía con ganas a José Antonio, pero era imposible obtener algo más de Noteenfades. En la tercera tanda alguna voz desde el tendido le pidió que lo matara y el matador así lo hizo, con una estocada caída ayudado del descabello.

Fundador, nombre mítico en el encaste Murube, fue el toro de presentación de Juan Ortega en Lucena. Un toro que también huía del capote, y sí se movió más en el tercio de banderillas, donde Andrés Revuelta y José Muñoz «Perico», se lucieron. Por doblones comenzó Juan su faena, saliendo hasta el platillo, para allí coger la muleta con la mano izquierda, y dejar dos tandas de poderío. De nuevo con la derecha y unos derechazos eternos que levantaron los olés mientras sonaba Nerva. Juan no desistió y volvió al pitón izquierdo y a pesar de que Fundador se iba quedando sin motor hubo dos tandas más de naturales, con un molinete muy estético, y alguna trincherilla. Ortega obtuvo del de Murube lo que parecía difícil de sacar, demostrando el conocimiento que tiene. Estoconazo, y una oreja.

Aguadulce, pitado de salida por sus anovilladas hechuras y brocha cornamenta, fue el primero en dejarse torear con el capote, y Pablo Aguado se presentó con unas verónicas muy ceñidas y una media en el mismo centro del ruedo. Muy templado y sin prisa alguna, como acostumbra el sevillano, lo llevó más allá del tercio. Con la mano derecha Aguado hizo con Aguadulce lo que quiso. Figura erguida, barbilla hundida en el pecho, y muletazo tras muletazo, a cuál más elegante y más templado. Con la izquierda dejó algún natural pero el de Murube empezaba a rajarse y no pudo mostrarlo mucho. Antes de entrar a matar, estoque ya en mano, dio una tanda de derechazos a pies juntos sin moverse de la que los compañeros fotógrafos sacaron alguna foto de cartel. Media estocada, y otra media agarrada terminaron con el tercero de la tarde tras sonar un aviso.

Lucena tenía ganas de Morante, y así se lo gritaron antes de que saltara Volador. El de La Puebla lo paró con un ramillete de verónicas y una revolera, levantando del hormigón a los congregados. Quitó por verónicas y una media lenta. En banderillas, Trujillo y Sánchez Araujo lo pasaron mal por las arrancadas del astado. Comenzó con ayudados por alto, barriendo el lomo de Volador. Fueron varias las ocasiones durante la lidia en la que se revolvía rápido y daba algún susto. Cuando falta raza, la bravura sale de algún modo, y fue con arreones y cabezazos. Un toro muy parado con el que José Antonio Morante de La Puebla estuvo muy voluntarioso y entregado, dejando detalles muy toreros como fueron varios molinetes, trincherillas e incluso, una media verónica con la muleta. Oreja tras estocada baja.

Ingrato fue el quinto de la tarde, tan distraído de salida como los dos primeros, y el único capote que permitió ver fueron 2 chicuelinas y una media belmontina en el quite. Inició la faena cogido a las tablas, con pases de pecho y muletazos previos a derechazos lentos. Cabeceaba por el pitón izquierdo, pero Ortega lo sometió y corrigió ese fallo. Aún así, Ingrato estaba más pendiente de lo que ocurría a su alrededor que del torero sevillano. Estampa curiosa y añeja la que dejó toreando con la muleta en la mano derecha y una banderilla recogida del suelo en la izquierda. Se quedaba sin fuerzas el quinto de Murube y Juan cogió pronto el estoque, tras dejar algún muletazo bueno. Mató de estocada contraria tras pinchazo. Oreja.

Vinatero fue recibido por Pablo Aguado con verónicas, aunque tampoco se dejó mucho, y quitó por delantales. Saludó tras banderillear Iván García. Se movía poco el último de la tarde y Pablo Aguado intentaba exprimir lo que tenía, que era poco. Escarbaba y manseaba mientras Aguado se apretaba con él. Consiguió un derechazo y un pase de pecho. Cuando parecía que no habría más, el Murube, cual Ave Fenix, empezó a querer ir tras la muleta, y aunque con más ganas que buenas formas, permitió alguna tanda más. Incluso en el izquierdo humilló cuando Pablo le bajó la mano. Escarbaba y hacía el avión a partes iguales. A más la faena que parecía que iba a morir en los primeros minutos, que rubricó con una sensacional tanda por el pitón derecho, llevando a Vinatero pegado a la tela y metiendo la cara abajo. Antes de matar, propinó unos doblones con un desplante torero y el público se levantó de los asientos. Mató de estoconazo hasta la bola, cortando las dos orejas.

Plaza de toros de Lucena. Coso de los Donceles. Tres cuartos de aforo sobre entrada permitida.
Toros de Murube (1° manso, 2° flojo, 3° noble, 4° parado, 5° manejable, 6° para
José Antonio Morante de La Puebla (celeste y oro), silencio y oreja.
Juan Ortega (blanco y azabache), oreja y oreja.
Pablo Aguado (nazareno y oro), saludos tras aviso y dos orejas.