Se escuchó durante muchos momentos el eco del silencio ante una novillada larga y tediosa, donde no brilló ningún novillo por su bravura y los novilleros dieron una cantidad de pases sin decir absolutamente nada.
Antonio Grande paseó la única oreja tras una petición no mayoritaria, de nuevo otro petardo del palco. Previamente se vió a un novillo abanto y frío de salida, en la muleta tras doblarse con él se quedó fijó y embistió con sosería. Grande quiso componer la figura en la pala del pitón y ligar antes que torear. Pocos oles y mucho eco del silencio. Pero un cañonazo con la espada y un nefasto palco le pusieron la oreja en su mano. En su segundo brilló con el capote en los recibos por verónicas. Fue el único novillo que recibió dos puyazos o mejor dicho entro dos veces al caballo debido a que en el primer encuentro salió suelto, se podría decir que fue un simulacro la suerte de varas. Lo aprovechó Diego San Román para realizar un quite por gaoneras pasándoselo por la bragueta. Hincó rodillas en tierra el novillero de San Muñoz para iniciar la faena, al levantarse se vió una faena larga de pases y más pases ante un novillo flojo y descastado de la ventana. El eco del silencio se cambió por pitos para que se fuera a la espada y acabará con aquella faena que no transmitía nada.
El peor lote le toco a Diego San Román,  el mejicano mostró sus buenas maneras y quiso hacerlo todo de manera muy torera. Se encontró en su primer turno con un novillo que no debió nunca saltar al ruedo de La Glorieta por su nefasta presentación. Derribó al caballo, por error del picador, y la suerte de varas ni existió. Flojeó y lo mantuvieron en el ruedo a pesar de rodar por el suelo en el remate del quite por tafalleras del novillero. Con el pecho por delante y cargando la suerte se vieron muletazos de calidad sueltos, alargó demasiado la faena y acabó dando un sainete con la espada. Toreó con gusto a la verónica a su segundo oponente, realizando un quite por saltilleras muy ajustado. El quinto nunca se fue de los vuelos de la muleta a pesar de la buena colocación y gusto del mejicano, y tras la tanda que atacó San Román el novillo no volvió a embestir ni casi moverse.  Se pegó un arrimón ante un oponente que en todo momento embistió a la defensiva y sin clase. Recibió por parte del tendido el eco del silencio, de nuevo marró con la espada y en el momento de saludar escucho división de opiniones.
Diosleguarde lo intento a la verónica con su tercero. De nuevo la suerte de varas fue un simulacro. Ante la muleta se vió poco poder y un novillero sin mando en la pañosa. Llegaron varios enganchones por ambos pitones que hicieron que aquello no rompiera y el mejor novillo de la tarde se fuera arrastrado con la sensación en el tendido que se pudo sacar más provecho de sus embestidas. El sexto salió suelto del capote, tónica general de la novillada, y con la muleta se vieron por ambos pitones una cantidad de pases sin ton ni son. El eco del silencio.
Salamanca. 10 de Septiembre de 2021. Segunda de abono. Un cuarto de entrada en el aforo de plaza real. 6 novillos de La Ventana del Puerto flojos, mal presentados y de juego desigual.
Antonio Grande: oreja y división de opiniones
Diego San Román: silencio y división de opiniones
Manuel Diosleguarde: ovación y silencio
Foto: @Toros_Salamanca