Javi Pérez, gana el concurso de recortes, saltos y quiebros celebrado en Casarrubios del Monte, con todos los elementos en contra.

El concurso de recortes celebrado en Casarrubios del Monte, estuvo marcado por el desorden y desajuste en su dinámica, la excelente presentación de los novillos de Mariano de León, serios y en puntas pero sin ser destartalados, y la nefasta actuación de 6 individuos con un uniforme y una bandera que les queda grande, dentro del cuerpo de la Guardia Civil. Quisieron ser ellos más protagonistas que los propios recortadores, y lamentablemente lo fueron.

Pero yendo por partes, y sin quitar protagonismo al protagonista de la noche, que hizo una vez más un concurso para quitarse el sombrero, Javi Pérez, vino con alas de ganar el concurso de Recas celebrado la semana pasada, y eso se nota. Javier, está cogiendo su sitio en los concursos de recortes con su especialidad, los saltos. Y dentro de los saltos, ejecutando con limpieza y brillantez todas las suertes. Anoche en el concurso de recortes, saltos y quiebros, el de Chozas de Canales, dio de nuevo un recital de saltos ante el público que poblaba los tendidos de la plaza de toros de Casarrubios del Monte.

Y siguiendo por partes, dentro del concurso celebrado anoche, las otras partes, las tocaron 6 personas vestidas de uniforme que no representan ni mucho menos al cuerpo de la Guardia Civil. Ni tampoco representan el bienestar dentro de una plaza de toros, poniendo sanciones sin ningún tipo de sentido y evidentemente sin argumentos. Una pena que con sus nefastas actuaciones dando vueltas por el callejón y por los tendidos molestando al público, ocupasen un protagonismo que no les pertenece.

Otra de las partes chocantes dentro del concurso, fue la exhibición de recortes para abrir el mismo concurso, y no antes del toro de la final. Mucha frialdad dentro de una exhibición marcada por las multas de unos individuos vestidos de verde. Por desgracia y por la mala organización, y los 6 elementos vestidos de uniforme, la exhibición no brilló con luz propia, y nos quedamos sin ver a «La Santiaguita» en su máxima expresión.