Casi dos años después Sevilla volvió a abrir sus puertas a los toros. La tradicional corrida del Domingo de Resurrección, aunque en septiembre, fue un aire de libertad para la afición sevillana. La corrida de Victoriano Del Río, perfectamente presentada tuvo juego dispar destacando el segundo toro que a juicio de muchos fue un toro de vuelta al ruedo.

Roca Rey fue el triunfador. Pudo haber salido por la Puerta del Príncipe pero el fallo a espadas y la cicatería presidencial lo impidieron. Cortó una oreja del mejor toro dando su mejor versión de temple y rotundidad. Con el quinto asustó al miedo y dio una vuelta al ruedo tras petición. Morante firmó una obra brillante sin espada. No se puede torear con más arte y despaciosidad que el de La Puebla del Río. Con el primero no tuvo opciones. Y Pablo Aguado se marchó casi inédito con el lote menos lucido.

Ninguna opción de lucimiento dio el primero de Victoriano del Río. ‘Enojado’ fue un toro serio pero vacío de raza y casta. Morante solo pudo dejar un par de lances arrebatados a la verónica y nada más. Abrevió en la muleta. Silencio.

‘Distante’ fue un grandioso toro con el que Roca Rey pudo expresarse en todo su esplendor con capote y muleta. Recibió al toro lanceándolo a la verónica con firmeza y temple saliéndose a los medios con él. Lo dejó muy entero en el caballo y Roca Rey lo guardó para la muleta todo lo que tenía. En banderillas destacó un gran Juan José Domínguez y Juan Carlos Tirado, que se vieron obligados a destocarse. La faena del peruano fue de cante grande. El toro era una máquina de embestidas enclasadas y con motor. Roca le formó un lío. Primero con la diestra. Corriendo la mano, con profundidad y gran firmeza. Tras dos tandas en redondo se fue a la zurda y el de Victoriano fue aún mejor. Naturales enrazados, muy templados y con gran ajuste. La tanda en redondo de cierre fue de locura. La mano muy abajo y enroscándose en toro a la cintura haciendo circulares con él. Pinchazo y estocada entera. Oreja.

El sardo tercero era muy serio, incluso un punto por encima de lo que se acostumbra ver a orillas del Guadalquivir. Sin embargo todo lo que tenia de serio lo tenía de soso. Aguado estuvo correcto y dispuesto pero ni con capote ni con muleta pudo haber conjunción ni lucimiento. Iván García volvió a estar sobresaliente con las banderillas. Estocada. Silencio.

Morante dejó con el cuarto una obra arte con menos de medio toro de Victoriano del Río. Con el capote dejó tres lances a la verónica llenas de compás y empaque. Embarcando las embestidas del animal por el centro. El animal fue protestado por el respetable por falta de fuerzas y el de La Puebla fue capaz de darle la vuelta a la tortilla. Se sacó el toro a los medios y allí le armó un lío. No se puede torear más despacio, con más sutileza, más torería que Morante. Imposible. Fueron dos tandas de toreo en redondo, la segunda a pies juntos, con una excelsa armonía … y ¡Mucho valor! Y es que a mayor lentitud más difícil y riesgo. El toro se rajó y Morante en tablas se arrebató y tiró de los recursos de sabor añejo y antiguos para poner a la Maestranza en pie. Lástima del fallo a espadas porque perdió un gran triunfo. Ovación con saludos.

El quinto de la tarde fue un toro colaborador y Roca Rey se entregó con él con un valor sobrecogedor. Dejó un buen ramillete de verónicas de inicio. Como es habitual en él el toro apenas se picó. Se ‘picaron’ en quites Aguado, por chicuelinas garbosas, y Roca, por gaoneras con la pata pa’lante con gran ajuste. Notable fue el tercio de banderillas protagonizado por Juan José Domínguez y Tirado. De hinojos en el tercio comenzó la faena el del Perú. La tanda fue muy obligadora y entregada con una decena de pases con importancia. Roca estuvo muy firme. El toro fue a menos hasta perder celo y querer rajarse y Roca se creció. Se jugó la vida a carga cabal, habitando con los pitones por el pecho y la barriga y sobrecogiendo al respetable. Más valor imposible. Con sus armas formó un lío gordo y puso al público en pie. Media estocada. Vuelta al ruedo tras petición.

El sexto de la tarde, ‘Ebanista I’ de nombre , fue un toro con movilidad pero sin clase. Aguado dio un ramillete de verónicas de inicio, alguna de buena factura, pero sin terminar de redondear. Con la muleta no hubo conjunción toro torero y a pesar del intento solo hubo detalles y muletazos sueltos de gusto.

Ficha técnica:

Plaza de toros de la Real Maestranza de Sevilla. Feria de San Miguel. Primera de abono. Lleno en el aforo permitido.

Toros de Victoriano del Río. 1º vacío, 2º bravo y clase, 3º soso, 4º soso, 5º faltó fondo y 6º

Morante de la Puebla. Silencio y ovación.

Roca Rey. Oreja y vuelta tras petición.

Pablo Aguado. Silencio y silencio.

Incidencias: al romper el paseíllo se guardó un minuto de silencio en memoria de todos los fallecidos por el Covid-19.