Desde Olías del Rey (Toledo) hasta El Puig (Valencia) se ha ido el trofeo del concurso de recortes, saltos y quiebros celebrado en dicha localidad toledana. Al bueno Raúl Moreta, simplemente le bastó quebrar de pie en el centro del ruedo al toro que le tocó en suerte en su grupo y al toro de la final. Eso sí, no quebrando de cualquier manera. El valenciano lo citó en todo momento con la mano izquierda tocando el pecho y con la mano derecha metida en el bolsillo. Pero sobre todo, lo hizo con gusto, templanza y aparentando estar en el sofá de casa y no de frente a los imponentes toros que le tocaron en suerte.

El concurso, con 12 recortadores repartidos en 4 tripletas, no dio pie al aburrimiento en los tendidos, pues los tiempos muertos entre suerte y suerte, fueron contados con los dedos de una mano. El buen juego de los 5 toros, sobre todo los de los dos últimos de Antonio Bañuelos, también fueron una condición determinante para el desarrollo del concurso y que los especialistas pudiesen hacer de las suyas durante todo el concurso. Y no, no defraudaron ninguno de ellos, aunque en la final, sólo hubiese cabida para el mejor de cada grupo. Está claro, que los podemos nombrar por su nombre o por títulos, pero quienes pagan una entrada por ver al de Chozas de Canales, Javi Pérez, no sale defraudado por la espectacularidad de sus saltos. O por los saltos de Maikel Sánchez, o por los saltos y quiebros del actual campeón de Guadalajara, Rafa Espada…Sus suertes están muy definidas, y en ocasiones rozan lo imposible o inimaginable. Por ejemplo, el el tirabuzón a menos de dos metros que realizó Iván González al toro de la final, saliendo de la boca del burladero y pegado al hilo de las tablas. Una zancada, y salto al canto.

Pero sí, en la final, Javi Daganzo, Pablo García, Iván González y Raúl Moreta, pusieron toda la carne en el asador ante un serio e imponente toro de Antonio Bañuelos que tuvo prontitud en el arranque y al mismo tiempo ese punto de picante para darle más importancia a lo acontecido en el ruedo. Recortes, saltos y quiebros, algunos prácticamente imposibles, fueron la guinda del pastel. Pero el de El Puig lo tenía claro. Hacerse tantos kilómetros para irse de vacío…El público y jurado, acabaron rendidos ante la elegancia de sus quiebros. Cuatro en total, pues fueron cuatro las rondas que le pegaron al toro. Moreta, lo tenía claro, y yo también. Pues quebrar de esa manera, con ese gusto, elegancia y precisión, y sin necesidad de colocar al toro, no lo vemos todos los días.

4º Javi Daganzo

3º Pablo García

2º Iván González

1º Raúl Moreta