Por primera vez en esta fría feria de Fallas 2022, se veía un lleno aparente en los tendidos. El descabello se llevó una nueva puerta grande para Roca Rey en Valencia, que pudo al fuerte vendaval. Lo mismo ocurrió en el segundo toro de Manzanares, que de no ser por el fallo con la tizona, hubiese cortado algún trofeo.

Salió muy suelto el primero de Victoriano del Río que tocó en suerte a Diego Urdiales. El viento fue el peor compañero de baile para el riojano. No le permitió torear de capa y molestaba mucho cuando comenzó a torear con la muleta, pese a ello y pese a las embestidas desiguales, dejó muy buenos destellos, en especial algún que otro natural suelto, que fueron carteles de toros. Midió mucho la faena, ejecutó muy bien la suerte de matar, pero tuvo que recurrir al descabello en tres ocasiones. Finalmente el primer pasaje de la tarde culminó con una gran ovación. No estuvo a gusto Urdiales, ni con el viento, ni tampoco con el segundo de su lote. Un toro que no se entregó y que se paró muy pronto. Resultó feamente volteado tras perderle la cara al rematar una tanda con un pase de pecho, y por suerte no le llegó a calar. Mató de otra buena estocada y recibió palmas el torero de Arnedo.

Unas bonitas verónicas de recibo de José María Manzanares precedieron a dos feas volteretas que dio el toro al clavar los pitones en la arena, y que provocaron que este se lastimara. Saludó un buen tercio de banderillas Daniel Duarte. Con la muleta, el diestro alicantino tuvo que hacer de doctor a base de técnica y de llevarlo muy tapado, para conseguir sacarle faena a un toro que mostró buena condición, y que de no ser por el infortunio, posiblemente hubiese permitido mucho más. Mató a la segunda y escuchó una cariñosa ovación. Con mucho gusto y mano baja toreó de capa al segundo de su lote, que empujó bien en el caballo y que sacó clase en la muleta. Toreó en redondo José Mari. Hubo muletazos profundos, cambios de mano a cámara lenta y pases de pecho de gran calado llevándoselo a la hombrera contraria. Quiso culminar una gran faena matando recibiendo, pero marró hasta en tres ocasiones y esa espada tan eficaz de otras tardes, le privó esta vez de cortar trofeos.

Llegaba el peruano Roca Rey a Valencia, su plaza talismán y donde cuenta sus paseíllos por puertas grandes. Lanceó con gusto a la verónica al tercero – con el hierro de toros de Cortés y de muy justa presentación para una plaza de primera categoría – para después quitar por ajustadas chicuelinas. Tuvo que saludar también Antonio Chacón tras dos buenos pares de banderillas. Se fue a los medios sin probaturas y sin que le importará el viento. Ahí se venía como un tren el toro, que tuvo casta, recorrido y movilidad. Faena de mando y de poder del peruano para poner de acuerdo al público. La estocada atravesada y los dos descabellos le privaron de la segunda oreja. Salió en sexto lugar «Cantapájaros», que poco nos recordó a ese de Madrid. Manseó desde el inicio, saliendo siempre suelto y sin ninguna fijeza. No le importó a Roca Rey, al igual que tampoco lo hizo el vendaval que seguía soplando en Valencia al final de la tarde. Comenzó la faena de rodillas, para luego basarse en la mano derecha aprovechando la inercia del toro que quería irse. Acortó distancias en el tramo final, pisando terrenos de mucho compromiso. Querer, querer y querer. Dejó una estocada entera, pero el toro se amorcilló en tablas. Ahí se atascó con el descabello, pero aún así el público pidió la oreja. Con buen criterio, no la concedió el presidente y en esta ocasión Roca Rey no pudo salir por la puerta grande.

Plaza de Toros de Valencia. 18 de marzo. Toros de Victoriano del Río y Cortés. Lleno aparente en los tendidos.
Diego Urdiales: ovación con saludos
José María Manzanares: ovación tras aviso y palmas
Roca Rey: oreja y ovación con saludos tras dos avisos.