Julián López “El Juli” llegaba a Jerez de la Frontera con la vitola de ser triunfador de Sevilla y tras dejar hace tan solo 48 horas una tarde para el recuerdo en Las Ventas. El número 1 en la actualidad, pero el peso de la púrpura y el paso de los años no parece ser obstáculo para verlo en plenitud tarde tras tarde.

En la cuna del flamenco, del vino dulce y del caballo, el de Velilla de San Antonio demostró su condición de figura saliendo por la Puerta Grande tras cuajar una gran faena a un buen toro de Santiago Domecq que saltó al albero en quinto lugar, tras ser devuelto a los corrales el quinto titular.

Con ‘Pesadilla’, así se llamaba el toro del triunfo, Julián pudo exhibir su tauromaquia. Un concepto que ha evolucionado y que parece no tener fin. Sus muletazos siguen teniendo la profundidad de siempre pero ahora lo hace más despacio y templado. La faena fue de menos a más. Entendiendo al toro. Jugando con las distancias, las alturas y los toques.

Vibraron los tendidos con el toreo en redondo del Juli. Lo traía cosido en la muleta, sin quitársela de la cara, girando talones y rompiéndose la cintura para alargar las embestidas por abajo. Al natural, más vertical, buscando el ajuste para llegar arriba. Dominaba la situación a la perfección ‘El Juli’ tanto es así que hasta mandó continuar los sones de ‘Nerva’ tras la interrupción sin sentido de la banda. En la última tanda levantó al público de los asientos tras una larga tanda en redondo. Llegó el espadazo y con él las dos orejas que equivalió la Puerta Grande.

El Segundo de la tarde no le dio opciones de triunfo. Casi inédito se marchó en ese. Y es que la corrida de Santiago Domecq defraudó. Faltó motor, casta y clase. Tanto es así que Morante se estrelló con dos animales inservibles, sin nada dentro, vacíos.

Manzanares a la postre se llevó el mejor lote y tocó pelo del tercero. Un toro noble pero con movilidad. El alicantino realizó una faena con altibajos. Faltó acople, ajuste y más largas las tandas. La última tanda si elevó el nivel de la faena y unida al cañonazo que tiene en el brazo le valió para cortar la primera oreja del festejo. En el último, Manzanares estuvo aseado pero sin apreturas. El toro que tenía en frente era un lechado de clase, para sentir el toreo y torearlo despacio y la faena fue claramente a menos. No fue la mejor tarde de Manzanares. Esta vez no acertó con la espada y se quedó sin Puerta Grande.

Ficha técnica:

Plaza de toros de Jerez de la Frontera. Segunda de abono. Casi lleno.

Toros de Santiago Domecq. Justos de presentación y escaso juego, excepto 5º bis con nobleza y movilidad y 6º bis mucha clase.

Morante de la Puebla (azul purísima y oro). Palmas y silencio.

El Juli (azul marino y oro). Silencio y 2 orejas.

José María Manzanares (azul marino y oro). Oreja y ovación.

Incidencias: La cuadrilla de Manzanares se desmonteró en banderillas en sus dos toros.