La culpa es de ellos, o bien nuestra

por | May 1, 2017

La culpa es de ellos, o bien nuestra

De acuerdo, no podemos comparar dos ganaderías de diferentes encastes, ni tampoco dos del mismo, pues cada ganadero con el paso de los años, le imprime su propia personalidad.

Empezando por el principio, un toro tiene que tener unos mínimos de casta, fijeza, y cierta clase en la embestida. Luego podrá meter la cara humillando más o menos, o quedarse mas corto en la muleta. O incluso salir algo suelto de cada muletazo. ¡Todo un misterio y enigma el campo bravo! Pero independientemente del encaste o procedencia, lo que no podemos ver más, y ciertos ganaderos deben de tomar nota y hacer una reflexión, es con lo sucedido con los toros de Daniel Ruiz en Sevilla. Y más, cuando el ganadero se queda tan ancho al ver inválidos rajados en una plaza y feria de primera categoría. Pero ojo, los toreros que hacen su temporada entre tres o cuatro ganaderías, creadas por y para ellos, de igual manera deberían de leer la prensa con su opinión especializada, y reflexionar ante tal situación.

Nunca, podremos defender, ni debemos defender un espectáculo así, cuando se debería de diferenciar del resto por la emoción trasladada al tendido, teniendo en cuenta que un toro bravo, marca la diferencia de luchar hasta su muerte, con el resto de animales.

Hoy en día el ganadero, o en hornadas excepciones, no crea ese ambiente de expectación por lidiar sus toros en una determinada plaza, cuando el toro es el eje vertebral de la fiesta. Y no me mal interpreten, que el crear expectación, no significa tragedia. Significa emoción por el juego de sus toros.

Culpa de ello, es la demanda del torero por un determinado tipo de toro, y sus impertinentes imposiciones que alejan al aficionado, pero atraen al público de clavel en la solapa. ¿Esta es la versión que queremos ver? O por el contrario…¿Una corrida por ejemplo como la lidiada en Sevilla por Victorino Martín? Y digo en Sevilla por poner el ejemplo más cercano, pues la que lidió en Madrid al estar fuera de tipo, no valió. Y ese es otro apartado… El toro en tipo según encaste o procedencia.

El ganadero, en su casa, cría lo que le viene en gana, pero Don Daniel Ruiz, y sin querer comparar diferentes plazas, Albacete y Sevilla, debe de considerar y ser sensato, que los indultos en la plaza manchega, fueron un regalo del público y presidente, creado por un torero, qué buscó eso. Un indulto para el delirio del respetable.

Piensen en silencio, o en voz alta. En casa con su mujer, o en el campo en la más estricta soledad…Sólo es capaz de cargarse la fiesta de los toros, aquel que está dentro y no fuera. El de dentro hace y deshace. El de fuera, por algo está fuera en la fiesta más culta y universal, y no pinta absolutamente nada.

Por último, y no menos importante, intenten ponerse en el puesto del accionado pagano. Pues un espectáculo, no se sostiene en pie sin su público pasando por taquilla, y merecedor de un espectáculo medianamente decente.