El día que la Gran Vía se convirtió en una improvisada plaza de toros

La historia ocurrió hace 95 años en la céntrica calle de la capital de España

por | Ene 23, 2023

El día que la Gran Vía se convirtió en una improvisada plaza de toros

Así fue y así ocurrió. Al menos, esa es la historia que la Fundación del Toro de Lidia ha compartido en sus redes sociales -muy activas- en el día de hoy. Y es que este lunes 23 de enero, se cumplen 95 años desde que ocurrió un hecho insólito en Madrid. El día en el que la Gran Vía se convirtió en una improvisada plaza de toros.

Corría el 23 de enero de 1928 cuando, durante el traslado de un toro y una vaca hasta el matadero de Legazpi, las reses de la ganadería de Luis Bermúnez, decidieron ‘hacer turismo’ por Madrid. Y es que, una vez llegaron a la altura de Virgen del Puerto, los animales (moruchos) consiguieron escapar. Durante cerca de tres horas recorrieron el Puente de Segovia, Cuesta de San Vicente, Plaza de España, Leganitos, Corredera Alta de San Pablo y Gran Vía. Según la crónica de ABC, aquel día hubo 3 heridos: una mujer de 66 años, un ordenanza de la comisaria del Hospicio y otro transeúnte. 

Una vez controlada la vaca, el toro, “negro, grande y desarrollado de pitones” llegó a Gran Vía. Junto al número 13 se encontraba paseando Diego Mazquiarán “Fortuna”, matador de toros de Sestao y del que decían que era un maestro del volapié. Y tomó cartas en el asunto.

Despojado del abrigo, lanceó al toro hasta conseguir controlarlo. «¡Traedme un estoque!», indica la FTL en sus redes que fueron sus palabras. Desde el Casino Militar le facilitaron un sable, que rechazó por impropio. Por ello, encargó a un mozo a que fuera a su casa a recoger su espada. Quince minutos después, lo estoqueó. La muchedumbre rompió a ovacionarle. Desde los balcones pedían la oreja y lo izaron a hombros hasta la calle Alcalá. Incluso pidieron firmas para que le concedieran la Cruz de Beneficencia. Y el héroe posó orgulloso con la multitud.