Lo Álvaro, un paraíso de bravo donde pastan los toros de Juan Pedro Domecq

En este nuevo reportaje campero, La Tierra del Toro os muestra la finca donde pastan los toros de un mítico hierro

por | Dic 14, 2023

Lo Álvaro, un paraíso de bravo donde pastan los toros de Juan Pedro Domecq

 

Bienvenidos a la dehesa “Lo Álvaro” finca de la ganadería D. Juan Pedro Domecq. La finca esta en un paraje inigualable, 3000 hectáreas para la cría y el manejo del ganado bravo, de arboleda abundante como predominio de las encinas y alcornoques. Rica en pastos y con varios manantiales que le dan vida. Lo Álvaro es, sin duda, una finca idónea para la crianza del toro bravo.

Juan Pedro Domecq es el nombre de una ganadería brava española que fue fundada en 1930 por el empresario gaditano Juan Pedro Domecq y Núñez de Villavicencio y que está registrada dentro de la Unión de Criadores de Toros de Lidia.​ Los toros de esta ganadería pastan en la finca Lo Álvaro, situada en el término municipal de El Castillo de las Guardas, en la provincia de Sevilla.

El origen de esta ganadería está relacionado con la histórica vacada que tuvo en sus manos el ducado de Veragua, de la que conservan sus elementos distintivos: el hierro, la divisa blanca y encarnada así como la antigüedad en la que lidiaron por primera vez en la plaza de toros de Madrid, el 2 de agosto de 1790.
HISTORIA 

El bodeguero jerezano Juan Pedro Domecq y Núñez de Villavicencio iniciaba su aventura como ganadero en 1930 tras haber adquirido la antigua ganadería del Duque de Veragua y haber hecho una compra de eralas y sementales a Agustín de Mendoza, conde de la Corte. Una compra que, según García Sánchez, estuvo motivada por su deseo de “prestigiar sus vinos y licores y satisfacer la afición que al mundo del toro tenían sus hijos”. En 1937, a la muerte del ganadero, sus hijos asumirán las riendas de la vacada, desechando lo que tenían de origen Veragua y haciéndose con más reses del Conde del Corte y de la ganadería de la Viuda de Tamarón.

Progresivamente la familia Domecq empezó a configurar la creación de un fenotipo propio el cual se difundió gracias a las distintas ramas familiares que se hicieron con toros de la ganadería matriz así como las sucesivas ventas que se hicieron a otros ganaderos interesados en reses de Juan Pedro Domecq. Cabe destacar, como apunta García Sánchez, las ramificaciones que se originan en 1951, con la creación de la ganadería del Marqués de Domecq, a cargo de Pedro Domecq Rivero; en 1952, por medio de la línea Osborne; en 1968, con la ganadería de Salvador Domecq, de la que derivará también la de su hermana María Dolores (El Torero); o la creada en 1978, tras la división de los últimos lotes, por parte de Fernando y Borja Domecq con la creación de Jandilla.

Tras la muerte de Juan Pedro Domecq Solís, heredero de la ganadería familiar, tomaría las riendas su hijo Juan Pedro Domecq Morenés quien regenta la vacada en la actualidad.

 

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