EDITORIAL | Juan, hasta las palomas bajaron a verte torear…

En Valdemorillo, de las muñecas del sevillano brotaron muletazos que están grabados ya en la memoria de los aficionados

por | Feb 11, 2024

EDITORIAL | Juan, hasta las palomas bajaron a verte torear…

 

Este sábado en la cubierta de Valdemorillo las miradas estaban puestas en Juan Ortega, desde que salieron los carteles, ya saben…unos por la espantá, otros por sus muñecas, cuestión de prioridades. Sea como fuere, el cartel era de expectación y de “No hay billetes”, debutaba en Valdemorillo un Alejandro Talavante que no tuvo fortuna. Ginés Marín puso las ganas y la voluntad, pero no consiguió ese triunfo ansiado. Y Juan, ay Juan… a Ortega bajaron hasta las palomas a verle torear.

En su primero apuntó, en su capote de seda dejó retazos y con la muleta detalles, le pidieron el trofeo pero le faltó redondez a la obra. Se lo guardaba todo para el quinto, un toro de Cuvillo que embistió al ralentí y que venía al pelo para el toreo de Juan. Pasaba de la media tarde cuando capote en mano dejó dos medias de cartel, y un quite recordando a Chicuelo que no se quedó atrás..

Pero lo que valió quilates fue la faena de muleta. Va a ser el año de Juan Ortega, apúntenlo. Hubo un cambio de mano, que si lo ve Velázquez le hace un cuadro, que despacio todo, caricias en vez de toques, una delicia. Por derechazos toreó como mandan los cánones, vertical y sin estridencias, ajustándose con el toro y templando, templando mucho. El final de la faena fue otra exquisitez, genuflexo y fajándose de toro dejó varios carteles de toros. Valdemorillo era ya un manicomio.

No es fácil arrancar así una temporada y menos con el murmullo que venía arrastrando. Pero Juan es torero, y este sábado, en el arranque de temporada hizo lo que mejor sabe hacer, torear. Por delante le espera un año cargado de compromisos y si la línea es la marcada en en el coso de La Candelaria… hasta las palomas querrán verle torear.