Tras el paseíllo, los tres matadores fueron obligados a saludar una fuerte ovación del público.
Castella recibió al primero de la tarde con verónicas templadas. El toro hizo un extraño en el capote, aunque cumplió en el caballo. En el quite, el francés se lució por gaoneras, conectando de inmediato con los tendidos. Comenzó la faena de muleta con estatuarios y ayudados por la diestra, citando al toro de lejos. Castella fue ganando terreno con la mano derecha, bajando la mano y logrando que el animal se entregara con clase. Ligó una serie de muletazos largos, con cambio de mano para continuar con naturales también largos y templados. El toro respondió con nobleza y clase, permitiendo al francés seguir toreando por el pitón izquierdo. Tras una trinchera, el toro le avisó y le propinó un achuchón, sin consecuencias. Castella volvió a la cara del animal y cerró la faena con una serie de redondos ante un toro que mostró mucha nobleza. Tras un aviso, terminó con manoletinas. Intentó la suerte suprema al recibir, pero pinchó antes de dejar una estocada entera algo trasera. El toro cayó sin puntilla.
Manzanares recibió al segundo, un toro de García Giménez, con suavidad y temple a la verónica, rematando con una media. Con la muleta lo recibió con doblones por alto, toreándolo a media altura para ayudar al animal. Después, ligó una serie de derechazos, sometiendo al toro con la diestra. El alicantino tuvo que torearlo despacio y con suavidad para evitar que el animal perdiera las manos. El toro mostró clase en sus embestidas, pero se mostró blando y falto de fuerza. Manzanares trató de cuidarlo en todo momento, llevando la muleta con suavidad y recurriendo a pases por alto ante la escasa fortaleza del animal. Entró a matar y dejó una estocada entera caída. Silencio.
Tomás Rufo recibió al tercero, de Olga Jiménez, con un ramillete de verónicas de buen trazo. Castella realizó el quite por chicuelinas. El torero inició la faena de rodillas, ligando derechazos y un cambio de mano que levantó los primeros aplausos. El toro tuvo una embestida larga y Rufo comenzó a templarlo con su muleta, aprovechando un animal de buen son y mucha nobleza. El toledano toreó con suavidad, elegancia y dominio, dibujando trincherillas y cambios de mano. El público respondió con fuerza ante una faena que fue ganando intensidad. Hubo muletazos largos y de buen trazo, además de una cambiada por la zurda, con la mano baja, ante un toro que repetía con clase y entrega. Rufo continuó toreando con ambas manos hasta el final, enlazando los pases con naturalidad y profundidad ante un toro bueno, encastado y con raza, que embistió hasta el último momento. Fue un verdadero recital de toreo por parte del diestro de Pepino, que encontró en el de Olga Jiménez un colaborador de gran calidad. Falló con los aceros: pinchó antes de dejar una estocada entera y necesitó el descabello, escuchando un aviso. La espada le hizo perder un trofeo que tenía ganado. Saludo
El cuarto salió abanto y distraído. Castella logró fijarlo en el centro del ruedo con una serie de chicuelinas. El toro volvió a perder las manos en varias ocasiones, obligando al francés a cuidarlo y medir mucho los tiempos. Comenzó la faena con sus tradicionales cambiadas, para continuar con una serie por la diestra. Por el pitón izquierdo, Castella tuvo que torear a media altura, intentando alargar las embestidas con muletazos largos. El toro careció de raza y de chispa, además de mostrarse blando y con poca clase, desgranando las embestidas sin continuidad. Castella lo puso todo de su parte y se metió entre los pitones para extraer los últimos muletazos. La faena llegó a los tendidos y el público pidió la música, pero la presidenta no la autorizó, provocando la protesta de los espectadores. Tras un aviso, Castella dejó una estocada entera y cortó una oreja.
El sexto salió violento de salida y, en el capote, arrolló al toledano, por fortuna sin consecuencias. Tomás Rufo consiguió después templar la embestida con una serie de verónicas, rematada con una media. Comenzó la faena en tablas con una serie de doblones por alto, llevando después al toro hacia el centro del ruedo con la diestra y un cambio de mano. El animal no embestía con clase, sino con arrancadas bruscas y derrotando al final de los muletazos. Rufo puso la muleta y logró ligar una serie por la derecha, con mérito ante la condición del toro. El animal embestía con brusquedad y derrotaba en cada pase, obligando al torero a taparlo y a llevarle la muleta muy puesta en la cara para conseguir que repitiera. Poco a poco, el toro fue quedándose más parado, acusando la falta de raza y de chispa. Rufo insistió y extrajo los muletazos que el animal tenía, siempre con dificultades y con continuos derrotes. Cerró la faena con una serie de manoletinas. Pinchó antes de dejar una estocada entera caída. El toro tardó en doblar, escuchándose un aviso. Rufo saludó una ovación desde el tercio.
FICHA DEL FESTEJO
Nimes (Francia). Sábado, 19 de septiembre de 2026. Tercer festejo de la Feria de la Vendimia.
Entrada: Tres cuartos de plaza.
Toros de Hnos. García Jiménez y Olga Jiménez (3º).
- Sebastián Castella, oreja con petición de la segunda tras aviso y oreja con fuerte petición de la segunda y bronca a la presidenta.
- Manzanares, silencio y dos orejas
- Tomás Rufo, saludos y saludos
Incidencias: Al finalizar el paseíllo, la terna a salió a saludar una ovación en el tercio. El festejo fue presidido por Macarena de Pablo Romero, presidenta titular de la Real Maestranza de Caballería de Sevilla.
GALERÍA, por Phillippe Gil Mir:













