Acabó la temporada 2025, un año importante para el sector taurino, «una temporada muy exitosa, especialmente lanzada por un público joven que ha llenado las plazas; se han vuelto a recuperar plazas que estaban ya cerradas, se han recuperado pueblos olvidados en los que se estaban dando pequeños festejos populares, han aumentado los festejos populares fuera de las zonas de Cataluña y los famosos bous al carrer de Valencia…» , como así lo aseguraba el presidente de la Real Unión de Criadores de Toros de Lidia (RUCTL), Antonio Bañuelos, en una entrevista publicada en este medio en días anteriores.
El mundo del toro mira ya a 2026, lo hace con ilusión por lo que está por venir, pero desde el campo bravo miran también con cierta cautela. Hace ya meses que entre aficionados y profesionales sobrevuela la idea de que «no hay toros» en el campo. Pero, ¿es cierto? ¿Habrá escasez de toros la próxima temporada? Los ganaderos nos resuelven esa duda con la particular mirada en base a sus divisas. La Tierra del Toro reúne a Adolfo Martín, Antonio Bañuelos, José Escolar y Marcos Pérez, ganadero de Domingo Hernández, que nos dan su visión de como serán las camadas del próximo año.
Para entender esta problemática nos tenemos que remontar hasta los años 2020 y 2021, cuando el estallido de la pandemia mundial de COVID hizo tambalear a todo el planeta, el mundo del toro no fue una excepción. Tras la suspensión de las primeras ferias ese 2020 y luego la recuperación de algunos festejos de forma paulatina, muchas ganaderías tuvieron que sacrificar reses para poder sobrevivir. Pasó la pandemia, pero cuatro años después -el ciclo vital de un toro- se ven los problemas que el COVID provocó.
Si ya decían que en 2025 se iban a ver los efectos de la pandemia en el campo, que no era solo un rumor o una mentira, se ha podido ver cómo muchas plazas -sobre todo en las últimas ferias de la temporada- han tenido que hacer carteles con varias ganaderías, ya que una ganadería titular no podía ofrecer toros con el trapío suficiente para lo que se exige en cada plaza. ¿Cómo será 2026?
Hemos podido hablar con los ganaderos de las divisas de Domingo Hernández, Antonio Bañuelos -que además nos dio una visión genérica desde su cargo como presidente de la RUCTL- , Adolfo Martín y José Escolar. Opiniones muy distintas, al igual que las procedencias, dos ganaderías de Domecq y otras dos de Albaserrada, que responden a la siguiente pregunta:
¿Disponéis de reses suficientes para afrontar la temporada 2026, o aún estáis capoteando los efectos negativos de los estragos de estos últimos años como el Covid?
Si respetamos la liturgia y los rituales taurinos, deberíamos de empezar por orden de antigüedad, José Escolar, ganadero de Fuenlabrada con ganadería en tierras avileñas, en Lanzahíta. Una zona que se podría comparar con la de Bañuelos por el frío, pero el asegura que «la nieve no la conozco todavía yo y llevo allí ya cincuenta años».

Toro de José Escolar en Pamplona, uno de los destinos al que va la cabeza de camada. Foto: Emilio Méndez.
José Escolar fue la resistencia, un ganadero «bragado», que no permitió que una situación que paralizó a la humanidad lo amedrentase, aunque reconoce que «fue muy duro». Le debe la supervivencia de gran parte de su ganadería al festejo popular, «lidié casi la mayoría de toros ya de 6-7 años, cuando pasó el COVID, en las calles, entonces me los pedían tanto en Valencia como Castellón y algún sitio de Jaén, de Guadalajara y vendí bastantes toros que ya habían pasado la edad». Un hombre que se considera afortunado por criar el toro de encaste Albaserrada, una procedencia muy del gusto del festejo popular, «los que no tienen este encaste que no es para las calles y no se lo pidieron pues lo pasaron mal, porque sin lidiar nada y seguir echando de comer… fue muy duro, no me extraña que la ganadería disminuyera mucho y hubo algunos ganaderos que incluso la quitaran».
José Escolar: «Yo tuve la suerte de que no me acobardé mucho y entonces dejé los toros»
A la pregunta de si es cierto que está afectando la merma de la pandemia, José habla con claridad, «bueno te diría que sí, hay pocos toros en el campo, pero vamos, yo ya te digo que no lo acuso mucho porque a mi me piden la camada de un año para otro y no lo acuso, pero es posible que los demás ganaderos que no tengan tanta suerte como la mía, si lo noten. Pero yo no lo he notado mucho, las cosas como son».
«Sigo con las mismas vacas, con las mismas crías y los mismos ganados que hace 10 o 15 años y no lo acuso. Ya te digo, no pude vender nada en esos dos años y fue complicado mantenerlos, pero yo me hice el valiente y los pude aguantar. Los toros, cuando ya pasaron la edad para poderlos lidiar en plaza, los lidié en las calles que me habían pedido y con buena suerte, pude sacar una corrida entera para Onda, en Castellón, que habían cumplido los seis años», puntualiza Escolar.
Unas declaraciones que contrastan con las opiniones de los demás ganaderos que sí que tuvieron que disminuir el número de cabezas, es el ejemplo de Adolfo Martín. También ganadero de encaste Albaserrada, sin haberle formulado la pregunta, y preguntándole si la cifra de festejos de este año era similar a las de años anteriores contestaba así: «Hay menos toros que otras temporadas».
El ganadero de la divisa cacereña asegura que «yo tengo menos toros, venimos de tiempos difíciles de COVID, sequía… y eso repercute». Adolfo ya ha notado este año esa disminución de animales de saca, afirma que esta temporada «no ha sido larga, unos ocho o diez festejos. Hay menos toros que otras temporadas».
Adolfo Martín: «Hay menos toros que otras temporadas».
Cambiamos a la sangre Domecq, el encaste más mayoritario en las ferias, y para ellos hemos reunido a dos hierros de diferente calado en las ferias. Le preguntamos a Antonio Bañuelos por sus expectativas para la próxima temporada, y ya salió este tema como respuesta, aunque reconoce que su situación es distinta, «todavía no lo sé porque nuestra paridera es muy tardía, pero el número de toros es bastante menor que el del año pasado, como en casi todas las ganaderías, es la repercusión directa de los años de la pandemia, en el que este año se nota sobre todo la disminución del número de erales y utreros».
Antonio Bañuelos «El número de toros es bastante menor que el del año pasado, como en casi todas las ganaderías, es la repercusión directa de la pandemia».
La tardanza de su paridera se debe al clima extremo de frío. La Cabañuela, finca de Bañuelos en la localidad de Hontomín (Burgos), está a gran altitud y con una climatología adversa. «Nosotros por la climatología retrasamos la temporada de nacimientos hasta el mes de marzo para que a los becerros no les afecte el frío, que nazcan con un pasto floreciente y creciente, y que se concentren los nacimientos entre marzo-mayo». Una práctica que ayuda mucho a la cría de los nuevos becerros que se incorporan al grueso de la vacada, pero que tiene ciertas desventajas: «al nacer más tarde, y al cumplir los cuatro años más tarde, tardamos más tiempo en ver la selección y el desarrollo de los toros que puedan ir a plazas de segunda, de tercera, de primera, a las calles…».
Es una hazaña total lo que han hecho los criadores por aguantar todos estos infortunios, «una lección de valentía y de afición. Solamente la afición y el valor del ganadero pueden haber sobrellevado todos estos inconvenientes que han incrementado un 250% el coste de producción de los toros sobrevolando estas épocas de pandemia», calificaba a sus compañeros de gremio Bañuelos como presidente de la RUCTL, un cargo que ostenta desde que empezó la pandemia.
Para completar este reportaje quisimos hablar con Marcos Pérez, ganadero de Domingo Hernández, hierro que ha estado presente en las plazas donde están puestas todas las miradas, como Madrid, Sevilla, Valencia y Bilbao. Porque si la pregunta de si faltarían toros o no rondaba en todos los mentideros taurinos, creíamos que sería aún mucho más complicado abastecer de toros los grandes puertos de montaña con el trapío que exigen. Marcos, torero y ahora ya joven ganadero, bajo la dirección de su madre gestiona la ganadería con la mejor intención y aunque a veces reconoce que la inexperiencia puede jugar una mala pasada, reconoce que en algunas ocasiones «hemos errado, pero a veces errando se llega a un acierto».
Marcos Pérez: «Vamos a mantener la misma cifra este año, hay alrededor de 120 toros en la camada y es lo que tenemos para lidiar».
Nos comenta que en su caso tienen una camada larga comparada con las demás ganaderías que de media no superan la decena de festejos para lidiar. «Estamos lidiando alrededor de doce o catorce festejos al año, es lo que vamos a mantener este año, hay alrededor de 120 toros en la camada y es lo que tenemos para lidiar».

Encierro de Domingo Hernández lidiado en Pamplona en 2024, año de su debut en la Feria del Toro como divisa independiente.
«Nos gustaría tener más toros», asumió Marcos cuando le preguntamos si le iban a faltar, «tenemos la camada colocada y nos gustaría tener más toros, pero por desgracia es el número de toros que tenemos, que es el mismo número que venimos teniendo durante unos años.
Una vez hemos hablado con varios ganaderos de ferias, la conclusión es clara: Sí, van a faltar toros. Pero también es cierto que no afectará a todas las ganaderías por igual. Todo dependerá de como sortearon los problemas de la pandemia y si no disminuyeron de volumen la ganadería, algunas vacadas pudieron refugiarse en los festejos populares y los toros pasados de año para el festejo reglado pudieron tener salida para las calles. Respecto a las corridas en plazas de menor rango, es cierto que hay menos toros en el campo que otros años, y es posible que no tengan las reses suficientes para cubrir tanta demanda y se repita el patrón que hemos visto en algunos festejos a finales de este 2025, corridas de dos o tres ganaderías.













