REPORTAJE | Fernando Guzmán: «La idea es tener cada año un par de novilladas o tres»

Descubrimos esta ganadería procedencia Santa Coloma que pasta en la sierra madrileña, tras su buen paso por el Circuito de Madrid

por | May 16, 2025

REPORTAJE | Fernando Guzmán: «La idea es tener cada año un par de novilladas o tres»

 

La ganadería Fernando Guzmán tiene ya 75 años de vida. Hoy sigue la tradición familiar iniciada por su padre a mediados del siglo pasado. En esta entrevista concedida a La Tierra del Toro nos cuenta los inicios, su evolución, y esos sueños que como ganadero, profesión que califica como una de las más difíciles del mundo, le gustaría alcanzar. Además, podemos ver un amplío reportaje fotográfico de la mano de Jorge Delgado.

-¿Por qué eligieron el encaste santa Coloma siguiendo la rama Buendía?

-En 1950, mi padre empezó a formar lo que hoy tenemos. Se compraron vacas a doña Juana de Cervantes, pura procedencia de Santa Coloma, y del duque de Pinohermoso, junto con un semental de Arribas; luego, ya en los años 80, se metió algo de Hernández Plá con un semental y alguna vaca; y en los años 90, de La Guadamilla y de las hermanas Vázquez, que era una ganadería también de Santa Coloma que venía de la rama Buendía, hasta que, poco a poco, empezamos nosotros a  gestionarla y aumentamos con un semental de Flor de Jara y, lo último, un semental de los Maños. Decidimos continuar con el encaste Santa Coloma en la línea Buendía por tradición familiar desde la época de mi abuelo y porque es un encaste que nos gusta y consideramos que tiene los matices perfectos.

-¿Qué importancia tiene dentro de su ganadería a la hora de las tientas el tercio de varas y la muleta?

-Yo creo que al final todos los tercios son importantes. Si es verdad que, hoy día, las orejas se cortan en el último tercio en lo que es la faena de muleta. Al tercio de varas le damos importancia, porque, al final, somos una ganadería un poco clasificada como “torista” y como tal en el caballo se le exige siempre un poco más de lo que se le exige a otros encastes. Intentamos darle al caballo toda la importancia que se merece. La muleta es clave, porque es donde se corta las orejas y donde el ganado tiene que romper de verdad por abajo y transmitir para que la faena pueda romper también.

-¿Qué valoración hace de las tardes que lidiaron el año pasado y de las que llevan este año y sobre todo la última del circuito?

-La verdad es que estamos muy contentos con el año pasado. En el circuito lidiamos dos novillos, sobre todo uno de ellos, muy importantes en Valdetorres los números 70 y 15. Estuvo bien, porque fue muy manejable, tuvo calidad, tuvo clase, y una embestida por abajo con el que estuvieron muy muy bien con él. Hemos estado lidiando más al final, pero no somos una ganadería que lidiamos todo en el festejo mayor, sino que también soltamos de calle reses y en los festejos tradicionales. En ese sentido, hay un poco de todo, por ejemplo, el de Guadarrama no terminó de servir. Este año, lo que llevamos lidiado, que es el circuito de novilladas en la semifinal de Anchuelo, que son tres novillos excepcionales, sobre todo dos de ellos, el primero, el número 15 negrero, fue premiado con la vuelta al ruedo, pero tan bueno como el número 15 fue el número 1. Si al 1 le llegan a dar la vuelta y no se la hubiesen dado al otro podría haber sido válido también, porque creo que ambos fueron lo bastante buenos. Destacaría la embestida del novillo que recibió la vuelta al ruedo con esa embestida lenta y emplazada de los Santa Coloma humillando mucho y además queriendo coger la muleta puesta hasta el final. Fue, sobre todo, esa marcha lenta y gateando como como lo hizo él, la clave para esa vuelta al ruedo.

-¿Cómo ve la camada de este año para los próximos? ¿Cree que va a poder lidiar más en novilladas o en circuitos o va a poder avanzar a algunas plazas de mayor nombre?

-A la camada todavía le queda una docena de utreros que esperemos que de ahí saldrán dos novillos para la final de la novillada de Colmenar de Oreja que están haciendo como un certamen de novilladas picadas. Saldrá algún novillo más para algún concurso. Y de cara a los próximos años, sí que es verdad que la próxima camada de toros no viene muy amplia, porque tuvimos problemas sanitarios en el campo con las vacas. La camada siguiente sí que viene un poco más amplia y la idea de la ganadería es seguir creciendo e intentar tener cada año un par de novilladas o tres, es decir, un poco más de las que hemos ido teniendo estos años.

-¿Qué retos afronta como ganadero y cuál es el objetivo que se marca? ¿Qué sueño le gustaría lograr como ganadero?

-El primer reto como ganadero es vivir el día a día de la ganadería y poder seguir manteniendo la ganadería y el legado familiar, la tradición familiar que desde hace muchísimos años se ha seguido en mi casa. Otro sueño sería tener una ganadería que se pueda lidiar en las ferias de novilladas importantes a nivel nacional, que se pueda entrar en los concursos de ganaderías que están haciendo ahora en Madrid, en Las Ventas. Como ganadería madrileña, lidiar en Las Ventas dentro de muchos años es siempre a lo que se aspira, pues es lidiar en la primera plaza del mundo. Hay que tener los pies en el suelo, pasito a paso todo llegará, y creo que ahora mismo lo primero es seguir cogiendo el aire a la ganadería, a los nuevos sementales que vamos echando y  a la selección que estamos haciendo y una vez más que tengamos cogido el pulso a la ganadería ir afrontando nuevos retos como puede ser el concurso de Madrid o debutar en la Copa Chanel. Puntos de mira que tiene uno como objetivo.

-¿Qué le dice el ser ganadero?

-Es una de las profesiones más difíciles del mundo, porque es plasmar la idea que tienes tú en tu mente del animal o del toro que buscas en el comportamiento del animal en la plaza. Al final, tenemos muchos animales y eso es una obligación y, sobre todo, aunque con mucha ilusión, el día a día es muy duro. Hay temporadas muy duras, que no salen las cosas, las lidias en festejos, que no ves lo que estás buscando, lo que esperas, y es frustrante. Pero el día que sale vale por todos esos tantísimos días malos, y, la verdad, es que te vuelve a dar una inyección de vitamina para para poder seguir en el camino.

GALERÍA, por Jorge Delgado:

Fernando Guzmán