Roca Rey arrasa en Arles y triunfa junto a Marco Pérez con una buena corrida de Jandilla

El peruano se entregó al máximo en el quinto y paseó los máximos trofeos, en el segundo cortó otra oreja; Marco Pérez una oreja en cada antagonista y Juan Ortega un apéndice del primero

por | Sep 12, 2026

Roca Rey arrasa en Arles y triunfa junto a Marco Pérez con una buena corrida de Jandilla

 

Con un lleno en los tendidos, se celebró la corrida goyesca, en la que se lidiaron cinco toros de Jandilla y uno de Vegahermosa para Juan Ortega, Roca Rey y Marco Pérez. Al término del paseíllo, el público entonó solemnemente La Marsellesa, dando un comienzo especialmente emotivo a la tarde.

Al primero lo recibió el torero sevillano Juan Ortega con un vistoso capoteo a cámara lenta, dibujando verónicas de mucho gusto. En el quite, ofreció un ramillete de verónicas templadas que hicieron sonar los primeros aplausos. Comenzó la faena de muleta con una serie de doblones, con mando y suavidad, sometiendo al toro desde el principio. Con la diestra se llevó al animal hasta el embroque en una serie ligada y de buen trazo, que remató con un pase de pecho. Por el pitón izquierdo logró algunos muletazos profundos, aunque el toro protestó más y le exigió mayor firmeza. Mató de una estocada entera, algo caída, y cortó una oreja.

El segundo, de Vegahermosa, correspondió al peruano Roca Rey. El toro salió con viveza al capote poderoso del diestro, que lo recibió con verónicas templadas, ganando terreno y llevando la embestida con firmeza. Roca Rey inició la faena con estatuarios, dejando la muleta quieta y citando al toro con firmeza, buscando desde el primer momento la emoción y la conexión con los tendidos. Fue un toro con transmisión, aunque por el pitón izquierdo derrotaba y exigía mucho al torero. El peruano lo dominó con la zurda en una serie de gran firmeza y mando. Firmó una faena poderosa, compacta y de creciente intensidad, marcada por la ligazón y el dominio de las embestidas. El toro fue a menos, mientras el torero se creció y buscó las cercanías. Encadenó entonces una serie de pases por la espalda que el público reconoció con una gran ovación. Mató de una estocada entera, algo caída. Sonó un aviso, pero el toro cayó sin puntilla. Roca Rey cortó una oreja.

El tercero, de Jandilla, correspondió a Marco Pérez, que recibió al toro de rodillas, con una actitud de máxima entrega, quebrando la embestida con el capote y ligando lances de gran vistosidad y ajuste. El toro se entregó en varas, arrancándose al caballo con alegría y empleándose con bravura en el peto. Marco Pérez comenzó su faena con ajustadas cambiadas y, de nuevo de rodillas, ligó una primera serie de derechazos de gran entrega y emoción. Sin perderle la cara al toro, aprovechó la humillación y la entrega de su oponente para instrumentar muletazos largos, templados y ligados, poniendo desde el inicio al público en tensión. El toro tuvo mucha clase y permitió al joven torero salmantino dibujar muletazos largos con ambas manos. Con nobleza y fijeza, se entregó en la muleta y repitió con prontitud en cada pase. Marco Pérez aprovechó las buenas condiciones del animal y construyó una faena de creciente intensidad. Al final de la faena, el toro se apagó, pero el torero quiso terminar como había comenzado: con una nueva serie de rodillas, poniendo al público en pie. Con una estocada entera en todo lo alto, Marco Pérez rubricó su actuación y el toro cayó de forma fulminante. Cortó dos orejas, mientras se le dio la vuelta al ruedo al toro número 15, «Picaflor»

El cuarto bis, de Sorando Herranz, salió distraído y abanto, sin terminar de centrarse en los primeros tercios. Juan Ortega lo recibió con algunas verónicas, tratando de fijar la embestida. Comenzó la faena con pases por alto, al hilo de las tablas, ante un toro reservón y de pocas opciones. Intentó someterlo con la diestra, pero se encontró con un animal muy parado, que derrotaba al final de cada muletazo. El toro se quedó prácticamente parado, sin clase ni entrega, dificultando la ligazón y el lucimiento de la faena. Ortega lo intentó también por la zurda, buscando sacar algún muletazo a un animal sin fijeza, pero tuvo que sacar agua de un pozo sin fondo ante un toro de muy poca raza. Terminó la faena con una serie de doblones y trincheras. Dejó una estocada entera, aunque el toro tardó en caer. El público reconoció el esfuerzo con palmas y Ortega saludó desde el tercio.

El quinto, para Roca Rey, salió suelto y abanto, alto de agujas y sin fijarse inicialmente en los capotazos. El peruano mostró empaque y torería con el capote, hasta conseguir fijar la embestida. El toro se entregó con clase en el peto y el diestro respondió con unos quites floridos, demostrando dominio y soltura. El peruano se hizo dueño de la embestida y dejó patente, una vez más, su capacidad para mandar sobre el animal. Roca Rey comenzó la faena de rodillas, con cambiadas por la espalda, llevando la muleta por delante y recibiendo a un toro que se entregó con clase en sus primeras embestidas. El peruano impuso desde el inicio una muleta poderosa y maciza, construyendo una faena de mucho mando y autoridad. Con la diestra dejó muletazos de buena firma, mientras que con la zurda toreó con mucho dominio, llevando la mano baja ante un animal que repetía con transmisión. En un momento de la faena sufrió una aparatosa voltereta, quedándose durante varios segundos prendido en el testuz del toro. Todo quedó en un enorme susto y, afortunadamente, sin consecuencias. Con mucho pundonor, Roca Rey volvió inmediatamente a la cara del animal y continuó la faena con el mismo tesón y entrega. Citando al toro desde el centro de la plaza, Roca Rey logró que embistiera con profundidad en los redondos, metiendo de lleno al público en la faena, que se entregó por completo al torero. Con la zurda llegaron series de muletazos largos, ligados y de gran entrega, con el peruano totalmente volcado con el toro. Cerró la faena con unas manoletinas muy ajustadas, antes de matar de una estocada entera. El toro cayó sin puntilla. La plaza estalló de entusiasmo y Roca Rey cortó las dos orejas y el rabo, rubricando una actuación de enorme entrega y autoridad.

El sexto, jabonero, salió con mucha transmisión y prontitud. Marco Pérez lo recibió a puerta gayola, demostrando desde el primer momento su disposición y entrega. El toro, con alegría y buena embestida, protagonizó un buen tercio de varas, mostrando movilidad, entrega y calidad en sus arrancadas. El salmantino protagonizó un buen quite por gaoneras y chicuelinas antes de comenzar la faena de muleta. Marco Pérez brindó el toro a Roca Rey y comenzó con una serie de estatuarios, aguantando con firmeza las primeras embestidas. Con la diestra, el toro se entregó con clase a la muleta firme y suave del salmantino. Por el pitón izquierdo, Marco Pérez ligó una serie con temple y buen sentido del toreo, aprovechando la embestida con clase del jabonero. El torero fue ligando los pases con personalidad, aunque el toro terminó por avisarle por el pitón izquierdo. La faena, sin embargo, nunca llegó a tomar vuelo. En el tramo final, el toro fue claramente a menos, mostrándose cada vez más enterado. Marco Pérez buscó cerrar la faena con una serie de rodillas y, posteriormente, con una serie de redondos, aunque ya ante un animal más apagado y avisado. A la hora de matar, sonó un aviso y el salmantino pinchó en varias ocasiones, perdiendo la posibilidad de premio. Finalmente, la faena quedó en palmas para Marco Pérez.

FICHA DEL FESTEJO

Arles (Francia). Sábado, 12 de septiembre de 2026. Primera corrida de toros de la Feria del Arroz.

Entrada: Lleno.

Toros de Jandilla y Vegahermosa (2º), de buen juego y un sobrero de Sorando Herranz (4º bis). El tercero de nombre «Bravío» herrado con con el número 118, de 520 kilos, nacido en 02/22, negro mulato de capa fue premiado con la vuelta al ruedo en el arrastre al igual del quinto, «Vicioso» de nombre, herrado con el número 100, nacido en 11/21, de 540 kilos, y negro de capa.

  • Juan Ortega,  oreja y ovación con saludos.
  • Roca Rey, oreja tras aviso y dos orejas y rabo.
  • Marco Pérez, dos orejas y palmas tras aviso.

Incidencias: La decoración de la XX Goyesca de Arles ha sido confeccionada por el artista arlesiano Arsène Welkin quien firmó una escenografía muy colorista, con una gran lona tras la presidencia, barreras pintadas y una monumental figura de torero sobre el ruedo, inspirada en el Mediterráneo, la Camarga y el universo taurino. Una propuesta «solar» y «resplandeciente», en palabras del propio artista. La música contó con el acompañamiento del orquesta Chicuelo II, junto a un coro y una soprano.

GALERÍA, por Philippe Gil Mir

Arles 12-09-2026